Pymes alertan caída de ventas por productos asiáticos y mora

En abril, las pequeñas y medianas empresas argentinas enfrentaron una caída en sus ventas minoristas. La baja se atribuye a la llegada de productos importados desde Asia, subas en costos operativos y crecientes dificultades en la cadena de pagos, según advierten desde entidades sectoriales.

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Las ventas minoristas de abril mostraron señales de retroceso en el comercio pyme, en medio de un contexto económico desafiante. Según comerciantes consultados, la retracción responde a tres factores centrales: la creciente competencia de productos asiáticos, aumentos en costos fijos y mayores complicaciones para cobrar a tiempo a proveedores y clientes.

Este comportamiento se da tras un marzo de alto consumo por gastos escolares, vacaciones y Semana Santa. Como suele ocurrir, abril actuó como un mes de ajuste en los bolsillos de los consumidores, agravado por el impacto de la inflación y la falta de poder adquisitivo.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que el consumo cayó un 1,8% en abril en comparación con marzo. Sin embargo, en términos interanuales se registró un incremento del 3,9%, y el acumulado anual arrojó una suba del 14,9%.

Pese a estos datos positivos, las pymes sostienen que el panorama operativo es cada vez más complejo. Mauro González, titular de la Confederación Federal Pyme, detalló que los servicios como energía, transporte y alquileres siguen encareciéndose, mientras los salarios —principal variable de ajuste del Gobierno— se ubican por debajo del índice de inflación.

Uno de los focos de preocupación del sector es la inminente entrada de productos del sudeste asiático. Empresarios que asistieron recientemente a ferias comerciales en China estiman que, en menos de tres meses, una ola de importaciones podría saturar el mercado local, profundizando la caída de la industria nacional.

González advirtió que esta dinámica “generará una mayor contracción de la actividad productiva”, ya golpeada por la baja del consumo interno y el encarecimiento de los insumos.

Además de la presión importadora y los costos, las pequeñas y medianas empresas denuncian una creciente dificultad para cobrar servicios o productos en tiempo y forma. Julián Moreno, presidente de APYME, explicó que muchas compañías tercerizadas están demorando pagos a propósito, replicando lógicas especulativas del sistema financiero.

Un relevamiento de la organización ENAC reveló que más del 55% de las empresas sufrió extensiones unilaterales en los plazos de cobro. Además, el 39% informó un aumento en los niveles de incumplimiento.

Por su parte, la consultora Eco Go indicó que en febrero la morosidad de créditos no bancarios alcanzó el 9,4%, lo que representa un incremento de 0,8 puntos frente a enero y dos puntos por encima del piso registrado en noviembre.

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