Más de 400 empleos en riesgo por futuro incierto del complejo Chapadmalal

El complejo turístico de Chapadmalal, ubicado cerca de Mar del Plata, enfrenta una crisis tras su transferencia a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). Más de 400 puestos de trabajo están en peligro, mientras empleados y la comunidad local viven en incertidumbre sobre el destino de este histórico espacio.

PUBLICITE-AQUI banner

El complejo de Chapadmalal pasó recientemente a la órbita de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), responsable de gestionar su destino y con potestad para privatizar o concesionar el predio. Desde la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, a cargo de Daniel Scioli, confirmaron este traspaso y aseguraron que no existe un plan de privatización, sino un objetivo de “sustentabilidad social y económica”.

Sin embargo, esta explicación no tranquiliza a los 76 empleados del complejo ni a las aproximadamente 400 personas que dependen indirectamente de esta actividad, incluyendo comerciantes y proveedores del pueblo cercano, fundado en torno al turismo local.

Los empleados expresan profunda preocupación por la situación. Muchos viven dentro del complejo y dependen de las viviendas que les son otorgadas junto con el trabajo, un sistema que compensa los bajos salarios. La comunidad turística ha funcionado como un ecosistema donde generaciones enteras han encontrado sustento.

Antes del traspaso a la AABE, la gestión ya mostraba signos de abandono. La temporada anterior se extendió entre enero y marzo, mucho más corta que la habitual que comienza en septiembre, afectando la llegada de turistas, en especial contingentes escolares y grupos vulnerables. La reducción de subsidios llevó al cierre de varios hoteles y aumentó las tarifas, dificultando el acceso a un público con recursos limitados.

Chapadmalal fue declarado patrimonio histórico nacional, lo que impide la venta de sus construcciones. Sin embargo, la AABE podría conceder la explotación por hasta 30 años, y existe preocupación por la posible venta o desarrollo inmobiliario de las tierras circundantes, que abarcan unas 165 hectáreas, incluyendo playas planas únicas en Argentina.

Sergio Salinas Porto, exdirector del complejo, advierte que la clausura del lugar afectaría no solo a los empleados, sino a toda la comunidad turística y al barrio que depende del complejo. Según datos de gestiones anteriores, alrededor de 138 mil personas disfrutaron de sus instalaciones en un año, lo que destaca su relevancia social y económica.

Durante administraciones pasadas, se invirtieron entre 7.000 y 9.000 millones de pesos para la modernización del servicio hotelero, incluyendo la reconstrucción de dos hoteles que estuvieron abandonados durante décadas. Sin embargo, desde el actual gobierno se argumenta que el complejo compite deslealmente con el mercado turístico privado y que su mantenimiento es insostenible.

Víctor Peralta, exfuncionario del complejo, remarca que Chapadmalal atrae un turismo social, compuesto por personas con bajos recursos, jubilados y contingentes escolares, que no se superpone con la oferta privada. Además, aclara que el complejo cobraba tarifas a distintos organismos y que solo los alumnos de escuelas públicas accedían gratuitamente.

Angustia y preocupación ante la incertidumbre laboral

Gustavo Señorans, trabajador del complejo, advierte que sólo quedarán 30 empleados mientras se define el futuro del lugar. La delegada sindical Mikaela Santillán denuncia el impacto emocional y social: varios empleados sufren cuadros de ansiedad y depresión por la falta de certezas sobre sus puestos de trabajo, vivienda y cobertura médica.

Santillán también subraya que el complejo no es un simple hotel, sino un símbolo del Estado social y un espacio de memoria para toda la comunidad, cuyo cierre afectaría a muchas familias y al pueblo entero.

PUBLICITE-AQUI2