El fotógrafo Pablo Grillo, herido durante la represión a una marcha de jubilados en marzo, permanece internado en terapia intensiva en el Hospital Ramos Mejía y deberá someterse a una nueva intervención por un cuadro de hidrocefalia, derivado del traumatismo craneal que sufrió.
A más de dos meses del operativo represivo frente al Congreso, Pablo Grillo, el fotógrafo impactado por un proyectil de gas lacrimógeno disparado por Gendarmería, continúa su recuperación en terapia intensiva. Su familia informó este lunes que deberá ser operado nuevamente, tras detectarse un cuadro de hidrocefalia como secuela del traumatismo que sufrió en la cabeza.
La intervención se llevará a cabo en los próximos días en el Hospital Ramos Mejía, donde permanece internado desde el 13 de marzo.
Durante los últimos días, los médicos lograron controlar las fístulas que provocaban pérdida de líquido cefalorraquídeo (LCR). Sin embargo, este avance permitió detectar una acumulación anormal de líquido en el cerebro, lo que derivó en el diagnóstico de hidrocefalia.
La familia de Grillo explicó que, aunque el paciente había mostrado signos de mejora y hasta se evaluaba su paso a rehabilitación, la aparición de nuevas complicaciones obligó a posponer ese proceso. Su padre, Fabián Grillo, indicó que la operación podría realizarse «en cualquier momento» y que el estado anímico del joven se ve afectado por la incertidumbre, aunque se reconforta con la presencia de su entorno cercano.
El hecho se produjo el 13 de marzo, cuando miles de jubilados e hinchas de fútbol se movilizaron en rechazo a medidas del gobierno nacional. Mientras cubría la protesta, Grillo recibió el impacto de un proyectil de gas lacrimógeno en la cabeza. Fue socorrido por manifestantes y trasladado de inmediato por personal del SAME al Hospital Ramos Mejía.
Desde entonces, ha permanecido internado en estado delicado, atravesando múltiples cirugías y tratamientos intensivos.
La investigación judicial está en manos del Juzgado Criminal y Correccional Federal N.º 1, a cargo de la jueza María Servini. El cabo Héctor Jesús Guerrero, integrante de Gendarmería Nacional, es el principal imputado por el disparo que hirió al fotógrafo. La familia de Grillo participa del proceso como querellante.
Recientemente, Gendarmería entregó parte de los registros audiovisuales del día de la represión. Según el comunicado de la querella, las imágenes evidencian un accionar violento y desmedido por parte de las fuerzas de seguridad. Se menciona el uso excesivo de gases lacrimógenos, lenguaje hostil por parte de los efectivos y disparos efectuados de forma horizontal, directamente hacia los manifestantes.
Incluso se destaca que el propio gendarme que filmaba el operativo se ve afectado por los gases. Tras el disparo que hirió a Grillo, se lo escucha decir: “Estamos excelente, más que bien”, según el relato de los abogados de la víctima.


