Este lunes 30 de junio, la Unión de Trabajadores de la Educación Provincial (UTEP) San Luis celebró 20 años de vida sindical. El acto reunió a afiliados, docentes fundadores y dirigentes que fueron protagonistas de una etapa marcada por la represión y la resistencia.
“En 2004 soñamos con un sindicato dentro de una carpa. Hoy ese sueño es realidad gracias al compromiso colectivo”, expresaron desde la conducción actual.
“Esto pasó en San Luis”: la represión de 2004
El 30 de abril de 2004, miles de puntanos se movilizaron contra la derogación del Estatuto del Docente. La represión policial desatada por el gobierno de Alberto Rodríguez Saá dejó una marca imborrable.
Era un escenario dantesco. Había maestros, jubilados, religiosos, comerciantes. Nadie se salvó de los palos y los gases. En medio de esa tensión nació la Carpa Blanca de la Dignidad, símbolo de la resistencia docente. La multisectorial que se conformó incluyó sindicatos, padres, estudiantes, vecinos y hasta la Sociedad Rural. Todos unidos por un reclamo de justicia y dignidad.


Carlos Rojas: “El sindicato quedó, y también la memoria”
Carlos Rojas, primer secretario general y fundador de UTEP y actual secretario de Asuntos Legislativos de la Confederación de Educadores Argentinos (CEA), participó del acto y recordó con emoción aquellos días.
“Hace 20 años institucionalizamos una lucha. Fue un proceso colectivo, con errores y aciertos, pero con una huella que quedó”, dijo.
Rojas agradeció a quienes acompañaron los primeros pasos: “Fueron muchas personas, muchos nombres. Algunos están, otros tomaron otro camino. Pero todos dejaron algo”.

De la represión al sindicato: una historia de transformación
La represión del 2004 no sólo fue un quiebre institucional, sino también el germen de una nueva herramienta sindical. Desde entonces, UTEP tuvo cuatro secretarios generales: Carlos Rojas, Ernesto Blarasin, Soledad Correa Amiotti y el actual, Carlos Peralta.
“El sindicato nació con dirigentes jóvenes y se fue renovando. Hoy hay una nueva generación que toma el bastón y lo lleva adelante”, destacó Rojas.
La historia como advertencia: “Cada decisión tiene consecuencias”
“Es fácil tomar decisiones entre cuatro paredes. Pero las balas que van para un lado, a veces vuelven. Ojalá esto sirva de aprendizaje para quienes hoy gobiernan”, sostuvo Rojas.
También relató una anécdota durante una represión frente a la Legislatura: “El viento cambió y el gas lacrimógeno volvió hacia los legisladores. Es una imagen que siempre cuento: cada acción genera una reacción”.
Una lucha que dejó huella
“Muchos chicos no saben que eso pasó. Les parece mentira. Por eso, cada tanto, hay que refrescar la historia”, subrayó Rojas.
El gremialista cerró con un mensaje de unidad y compromiso hacia el futuro: “El sindicato quedó, la memoria quedó, y también el recuerdo de mucha gente”.


