A un año del femicidio de Catalina Gutiérrez, su hermana la recordó con una carta

El 17 de julio de 2024, Catalina Gutiérrez fue asesinada en Córdoba. Tenía 21 años y era estudiante de arquitectura. A un año del femicidio, su hermana Lucía compartió una carta profundamente conmovedora en redes sociales. El acusado, Néstor Soto, fue condenado a prisión perpetua.

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Un año después del crimen que conmocionó a Córdoba, la hermana de Catalina Gutiérrez expresó su dolor en una emotiva publicación. Lucía, quien acompañó cada paso en la búsqueda de justicia, escribió en Instagram:
«Hoy hace 1 año una parte de mí se fue con vos. Nada es igual. Te extraño. Te pienso. Maldigo ese 17 de julio.»

En su carta, la joven expuso el vacío que dejó la pérdida:
«Aún duele como el primer día. El tiempo no cura. Se siente como si me arrancaran el corazón constantemente.»

Finalizó con un mensaje de amor eterno:
«Hasta volvernos a encontrar, hermana. Estrella que nunca se apaga. Mi orgullo más grande.»

El femicidio de Catalina Gutiérrez: una noche trágica

¿Quién era Catalina?

Catalina Gutiérrez tenía 21 años y vivía en el barrio Inaudi de Córdoba. Estudiaba arquitectura y la noche del 17 de julio de 2024 tenía planeado encontrarse con compañeros de facultad.

Los hechos

Según la investigación, Catalina pasó por el departamento de Néstor Soto, un amigo, en calle Podestá Costa, para ir juntos al encuentro. Allí, habría ocurrido una discusión que terminó con el femicidio: Soto la estranguló.

A las 22:20, una cámara registró el auto Renault Clio circulando por avenida Valparaíso. Las autoridades creen que en ese momento la joven ya estaba inconsciente o sin vida. Más tarde, Soto abandonó el vehículo en el barrio Ampliación Kennedy e intentó incendiarlo para borrar pruebas.

Gracias al rastreo del celular, familiares y amigos hallaron el auto. Catalina yacía sin vida en el asiento trasero.

La confesión y la condena

En los días posteriores, la conducta de Soto levantó sospechas. Incluso abrazó a la madre de Catalina al llegar a la escena del crimen, intentando aparentar sorpresa. Sin embargo, dos semanas después, confesó ante el fiscal José Mana: “Yo la maté.”

Fue juzgado por un jurado popular y condenado a prisión perpetua.

Un dolor que impulsa

Desde el primer día, la familia de Catalina luchó por justicia. Participaron en movilizaciones, acompañaron las audiencias judiciales y mantuvieron viva la memoria de la joven.

Hoy, ese mismo dolor impulsa a su hermana a escribir, a recordarla y a convertir su ausencia en fuerza. Catalina no fue solo una víctima: fue, y sigue siendo, un ejemplo de vida para quienes la amaron.

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