Las ventas en los almacenes acumulan una caída superior al 7% desde enero, de acuerdo con el relevamiento de la Confederación General Almacenera de la República Argentina. El retroceso se da en un contexto de menor consumo que también alcanza a supermercados y autoservicios mayoristas.
Ángel “Cacho” Soria, tesorero de la entidad, explicó que la situación tiene un fuerte impacto en los comercios de cercanía.
“Nosotros llevamos de enero a la fecha más de un 7% de caída en la venta nuestra”, afirmó.
El dirigente vinculó el escenario con la pérdida de poder adquisitivo de las familias y señaló que el principal problema para los almacenes ya no pasa por la inflación, sino por la falta de consumo.
“Nosotros siempre dijimos que lo que no queríamos era el tema de inflación. El problema ahora está en que no hay consumo”, señaló Soria.
Menos carne y compras con presupuestos cada vez más ajustados
Uno de los cambios más visibles aparece en el consumo de carne vacuna. De acuerdo con Soria, la demanda cayó más de 45% en los comercios que venden este producto.
Ante la menor capacidad de compra, las familias buscan alternativas de menor precio, como el pollo y el cerdo.
“Se vuelve a la alternativa como el cerdo, el pollo, que obviamente son mucho más económicos”, explicó.
El cambio también alcanza la forma de comprar. Los consumidores fijan primero cuánto dinero pueden destinar y luego definen qué cantidad de productos llevar.
“Cada vez disminuye más la porción. Cada vez va disminuyendo hasta que le alcance”, sostuvo.
La misma situación aparece en las carnicerías. En lugar de solicitar una cantidad determinada, algunos clientes establecen un monto y llevan la cantidad de carne que pueden comprar con ese presupuesto.
Aumentó el pedido de fiado en los comercios de cercanía
La pérdida de poder adquisitivo también incrementó las compras fiadas. Soria detalló que el fiado forma parte de la dinámica histórica de los almacenes, aunque el pedido de anotaciones y pagos a fin de mes aumentó.
“Eso obviamente aumenta. Pero lo más triste a veces nos encontramos con gente que va dejando la mercadería si el monto primero no le alcanza para pagar”, dijo.
Para los comerciantes, esta situación suma una dificultad, ya que el sistema se sostiene sobre la confianza entre los negocios y sus clientes habituales.
Tarifas y presión fiscal, otros costos que preocupan
La caída de las ventas se combina con el aumento de los costos de los almacenes. Entre las principales preocupaciones del sector aparecen las tarifas de los servicios y la presión fiscal.
Y agregó: “La luz es tremendo y bueno, ya ahí tenemos que ver de qué forma podemos solucionarlo o afrontarlo”.
El representante de los almaceneros también reclamó políticas específicas para los pequeños comercios y planteó la necesidad de un Estado que acompañe al sector para mejorar sus condiciones de competencia frente a las grandes superficies.
“Nosotros necesitamos un Estado presente, un Estado que implemente políticas para poder competir de la mejor forma posible con las grandes superficies”, sentenció.
El consumo también retrocedió en supermercados y mayoristas
El escenario de los almacenes se inscribe en un retroceso general del consumo. Los datos del INDEC correspondientes a julio muestran una caída del 2,1% interanual en las ventas de supermercados y una baja acumulada del 2,7% entre enero y julio de 2026.
En este contexto, los almaceneros advierten que la situación no se limita a la evolución de los precios. El principal impacto aparece en la capacidad de las familias para sostener sus niveles de consumo.


