Las sanciones arancelarias que Estados Unidos aplica actualmente sobre productos argentinos vencerán el próximo 24 de julio, una fecha que se presenta como decisiva para la relación comercial entre ambos países. La continuidad o eliminación de esas medidas dependerá de la política exterior del gobierno de Javier Milei y de las decisiones que adopte la administración de Donald Trump en el Congreso estadounidense.
El acuerdo con EEUU quedó en duda tras un fallo judicial
El entendimiento comercial que la administración de Javier Milei había presentado como un avance estratégico con Estados Unidos enfrenta hoy serias dificultades legales.
La situación cambió luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos invalidara el pasado 20 de febrero los incrementos arancelarios dispuestos por el Poder Ejecutivo norteamericano bajo una declaración de emergencia conocida como “Liberation Day”. Según el máximo tribunal, el presidente no tiene facultades para modificar aranceles de forma unilateral sin aprobación legislativa.
Ese fallo dejó sin sustento legal parte del acuerdo alcanzado con Argentina, ya que el texto firmado no contemplaba mecanismos alternativos para sostener las rebajas arancelarias prometidas.
Qué pasará el 24 de julio con las sanciones a Argentina
Tras la caída del esquema original, el gobierno estadounidense comenzó a aplicar penalidades bajo la denominada Sección 122 de su legislación comercial, una herramienta que permite imponer aranceles de hasta 15% por un plazo máximo de 150 días.
Ese régimen comenzó a regir el 24 de febrero y expirará el próximo 24 de julio.
Para extender esas medidas, la Casa Blanca necesitaría autorización del Congreso, lo que abre un escenario de incertidumbre sobre la continuidad de las restricciones comerciales.
Exportadores cuestionan el acuerdo firmado por el Gobierno
Desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) advirtieron que el convenio bilateral perdió sustento tras el fallo judicial estadounidense.
El presidente de la entidad, Fernando Landa, sostuvo que el acuerdo presenta un marcado desequilibrio entre las obligaciones asumidas por ambas partes.
Según detalló, el documento menciona en 113 oportunidades compromisos que debe asumir Argentina, mientras que solo en 10 ocasiones aparecen obligaciones para Estados Unidos.
Además, remarcó que Washington prometió beneficios que actualmente no puede implementar por limitaciones legales.
Nuevas investigaciones y riesgo de más penalidades
En paralelo, el sector exportador alertó sobre nuevas medidas de control impulsadas por Estados Unidos.
Entre ellas figura una investigación comercial iniciada bajo la Sección 301, vinculada al uso de trabajo infantil en cadenas de producción internacionales. En el caso argentino, productos como ajo y ladrillos aparecen entre los rubros bajo observación.
También avanzan evaluaciones bajo la Sección 338, vinculadas a supuestas prácticas discriminatorias en materia comercial. Esto podría derivar en nuevos reclamos o sanciones si EEUU considera que Argentina otorga beneficios preferenciales a otros socios comerciales.
Los números del comercio bilateral
De acuerdo con datos de CERA, el impacto real del acuerdo con Estados Unidos sería limitado.
Aunque el convenio incluía 1.675 posiciones arancelarias potencialmente beneficiadas, la aplicación de la Sección 122 dejó 1.253 productos sin arancel automáticamente, sin necesidad de negociación.
Además, durante 2025 Estados Unidos importó productos argentinos en apenas 274 posiciones arancelarias, por un valor cercano a los 1.000 millones de dólares.
El volumen contrasta fuertemente con el intercambio comercial que Argentina mantiene con Brasil.
También surgen reparos sobre el acuerdo Mercosur-UE
Los exportadores también expresaron preocupación por el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea.
Si bien reconocen que posee mayor solidez jurídica, advierten que incluye mecanismos de protección para productos agrícolas europeos que podrían limitar seriamente el crecimiento de las exportaciones sudamericanas.
Entre esas herramientas figura una cláusula de salvaguarda que puede activarse si las importaciones crecen apenas un 5% o si los precios caen por debajo de determinados niveles.
Reclamos internos por trabas a exportadores
El titular de CERA también cuestionó obstáculos internos que afectan la competitividad argentina.
Entre ellos mencionó las demoras en la devolución del IVA exportador y reintegros, que en algunos casos alcanzan ocho meses para grandes empresas y cinco meses para pymes.
Asimismo, criticó la obligación de liquidar divisas en plazos determinados, al considerar que limita la administración financiera de las compañías exportadoras.
Un escenario comercial abierto y con incertidumbre
Con el vencimiento de las sanciones arancelarias previsto para julio, Argentina enfrenta semanas decisivas en su vínculo comercial con Estados Unidos.
La definición no solo impactará sobre el futuro del acuerdo bilateral, sino también sobre las perspectivas de competitividad del sector exportador en un contexto internacional cada vez más restrictivo y complejo.



