La Policía de Los Ángeles detuvo a decenas de personas la noche del martes durante un toque de queda impuesto en respuesta a las protestas contra la política migratoria de Donald Trump. Las manifestaciones, iniciadas el viernes, se han intensificado con disturbios, saqueos y presencia militar.
La ciudad de Los Ángeles vive jornadas de alta tensión tras las protestas desatadas por las redadas migratorias ordenadas por el gobierno de Donald Trump. El martes por la noche, la Policía local realizó múltiples arrestos durante la implementación de un toque de queda nocturno decretado por la alcaldesa Karen Bass. Las manifestaciones, que comenzaron el viernes, han escalado en violencia con saqueos, incendios y enfrentamientos.
El toque de queda fue establecido entre las 8:00 p.m. y las 6:00 a.m., y abarca una zona de 2,5 kilómetros cuadrados en el centro de Los Ángeles. Según el Departamento de Policía (LAPD), el objetivo es contener los actos vandálicos que han afectado a decenas de negocios. Solo residentes, periodistas acreditados y personal de emergencia están exentos de la medida.
Durante la jornada del martes, al menos 25 manifestantes fueron detenidos por violar la orden, una cifra que aumentó a medida que los oficiales disolvían las concentraciones.
Tropas en las calles: marines y Guardia Nacional
En respuesta a la situación, el presidente Trump autorizó el despliegue de 4.000 miembros de la Guardia Nacional y 700 marines en la ciudad. Las fuerzas militares, que comenzaron su despliegue el miércoles, tienen como misión resguardar instalaciones federales y asistir en operativos migratorios. Esta decisión ha sido rechazada por el gobernador de California, Gavin Newsom, quien presentó una demanda federal para detener el uso de tropas en tareas policiales, en línea con la Ley Posse Comitatus.
Desde el inicio de las protestas, más de 500 personas han sido arrestadas y al menos 23 comercios fueron saqueados en una sola noche. La policía reportó incendios provocados, bloqueos de calles y ataques contra establecimientos. A pesar de la violencia, muchos manifestantes insisten en que su protesta es pacífica y que los disturbios son producto de acciones externas.
Reacciones oficiales
La decisión de Trump de enviar tropas ha generado críticas por parte de autoridades locales y expertos legales. El gobernador Newsom calificó la medida como una violación a la normativa federal, mientras que líderes locales denuncian una militarización innecesaria que puede agravar la tensión.
Desde Texas, el gobernador Greg Abbott también anunció el envío de su Guardia Nacional a distintas zonas del estado. A través de X (ex Twitter), declaró que se respetará el derecho a la protesta pacífica, pero se actuará con firmeza contra actos delictivos.
Las movilizaciones en defensa de los derechos de los inmigrantes se han replicado en otras ciudades como Nueva York, San Francisco, Chicago, Atlanta y Austin. En todos los casos, las manifestaciones han derivado en enfrentamientos y detenciones, lo que refleja un creciente rechazo nacional a las políticas migratorias del actual gobierno.
Mientras tanto, en algunas zonas de Los Ángeles, la vida cotidiana continúa, aunque alterada por cierres de calles y la presencia militar. El Pentágono estima que el operativo costará al menos 134 millones de dólares a los contribuyentes.


