En un reciente informe del OMFIF, se reveló que la gran mayoría de los bancos centrales globales rechaza invertir en activos digitales como bitcoin. De las instituciones encuestadas, con reservas combinadas de 5 billones de dólares, el 93% no posee criptomonedas y no planea hacerlo, debido a riesgos legales, técnicos y regulatorios, así como a la falta de rentabilidad garantizada.
Contexto global y debate sobre el dólar
El debate sobre la pérdida de protagonismo del dólar como referencia global ha generado especulaciones sobre posibles alternativas, desde el renminbi y el euro hasta el oro y los activos digitales. Sin embargo, los bancos centrales mantienen una postura conservadora frente a criptomonedas y tecnologías de registro distribuido. Según el estudio de OMFIF, el 82% de los encuestados no utiliza estas tecnologías ni planea hacerlo en el futuro.
Motivos del rechazo a los activos digitales
Expertos como John Orchard y Larry Hathaway explican que las criptomonedas, aunque funcionan como dinero de reserva, no generan rendimientos garantizados. Esto hace que muchos gestores prefieran mantener instrumentos tradicionales del mercado monetario, seguros y con bajo riesgo. Además, factores como la custodia compleja, riesgos legales y de contraparte, volatilidad y escasa liquidez dificultan su adopción como reservas.
Características que limitan su uso
El bitcoin, considerado por algunos como el “nuevo oro”, enfrenta desafíos similares: alta volatilidad, iliquidez y ausencia de uso en comercio transfronterizo. Estas condiciones dificultan su integración en carteras de reservas nacionales.
Experiencias aisladas
Solo el 7% de los gestores de reservas explora los activos digitales. Jan Kubíek, del Banco Nacional Checo, señala que la experimentación con bitcoin permite adquirir conocimiento práctico sin comprometer porcentajes significativos de reservas. Sin embargo, aún no se identifica un efecto estabilizador en las carteras.
Fondos públicos y soberanos más atrevidos
A diferencia de los bancos centrales, algunos fondos de pensiones y soberanos adoptan un enfoque más audaz: el 7% ya posee activos digitales y un 20% planea incorporarlos próximamente, buscando diversificación y mayores rendimientos.
A pesar de la preocupación por la política estadounidense y la protección comercial, más del 80% de los bancos centrales sigue confiando en el dólar por su seguridad y liquidez. Entre los movimientos previstos:
- 16% planea aumentar reservas en euros.
- 32% considera incrementar la tenencia de oro en los próximos 12-24 meses, con expectativa de superar los 3.500 dólares por onza.
- 28% pretende ampliar asignaciones en bonos gubernamentales.


