El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó un informe que detalla los principales desafíos que enfrenta el sector privado en Argentina. La investigación, difundida en 2024, subraya factores como baja inversión, alta carga impositiva y deficiencias en infraestructura que limitan la competitividad y el crecimiento económico del país.
El crecimiento sostenible de Argentina depende en gran medida del fortalecimiento de su sector privado. Sin embargo, según un informe reciente del BID, la formalización y expansión del capital privado vienen en retroceso desde 2010. La caída en la cantidad de empresas, especialmente exportadoras, junto con niveles bajos de inversión y emprendedurismo, dificultan la generación de empleo formal y la inserción en mercados internacionales.
El documento resalta que la inversión privada apenas alcanzó un 16% del PIB en 2023, mientras que la creación de nuevos empleos cayó más de un 9% desde 2011. Estos problemas se atribuyen a la inestabilidad macroeconómica, costos y acceso limitado al financiamiento, y regulaciones complejas.
Competitividad limitada y alta carga impositiva
Argentina se ubicó en 2024 en el penúltimo lugar del índice global de competitividad, que mide el impacto de regulaciones y políticas en el bienestar económico. El estudio destaca que el país posee la mayor carga tributaria sobre el comercio exterior en América Latina, con impuestos equivalentes al 25% de los ingresos por comercio externo.
Además, el crédito al sector privado no financiero en Argentina es bajo, representando solo el 11,9% del PIB en 2023, muy por debajo del promedio de países de la OECD (83%).
Innovación y digitalización rezagadas
Solo un 3% de las empresas manufactureras argentinas utilizan tecnologías digitales avanzadas, como producción inteligente o análisis de big data. En el índice global de innovación, Argentina ocupa la posición 69 entre 132 países, reflejando un avance insuficiente en el sector productivo.
Obstáculos para la inserción internacional
El informe señala un retroceso en la participación de Argentina en cadenas globales de valor, con solo un 27% de sus exportaciones vinculadas a estas redes, por debajo del promedio regional. La limitada adhesión a acuerdos de libre comercio —Argentina solo forma parte del Mercosur— y elevados niveles de protección comercial afectan la competitividad internacional.
Los elevados costos logísticos y el deterioro de la infraestructura, como el 75% de las rutas nacionales en mal estado, complican la internacionalización de las empresas argentinas. La ineficiencia en aduanas y la escasa integración multimodal, con apenas un 3% de la carga transportada por vía fluvial o marítima, incrementan los costos operativos.
El BID planea impulsar reformas para mejorar la regulación, simplificar trámites y facilitar la participación privada en infraestructura y comercio exterior. Se apoyará la modernización de marcos regulatorios y capacidades institucionales, con énfasis en sectores estratégicos como minería, energía y transporte.
Además, se buscará optimizar subsidios y tarifas en el sector eléctrico, mejorar la calidad de servicios de infraestructura y promover la innovación productiva.


