Pese al reciente cese del fuego y al intercambio de rehenes entre Israel y Hamas, la Franja de Gaza vive días de violencia interna. Milicianos del grupo islamista se enfrentan con clanes locales acusados de colaborar con Israel, mientras la población intenta sobrevivir entre ruinas y escasez.
Un acuerdo frágil y una paz que no llega
La tregua entre Israel y Hamas, que permitió el intercambio de 20 rehenes israelíes por unos 2.000 detenidos palestinos, no logró estabilizar la Franja de Gaza. Aunque cesaron los bombardeos, el enclave continúa sumido en el caos.
Según periodistas locales, las facciones armadas de Hamas combaten con clanes rivales que habrían recibido apoyo israelí durante la guerra. Los enfrentamientos se registran en distintas zonas del territorio y ya dejaron decenas de muertos.
Miles de palestinos regresan a sus hogares destruidos
Tras el anuncio del alto el fuego, numerosos habitantes retornaron a la Ciudad de Gaza con la esperanza de reconstruir sus vidas. Sin embargo, se encontraron con barrios devastados, sin agua, electricidad ni medios de subsistencia.
“La situación es desesperante. Muchas familias regresaron y al ver la destrucción decidieron volver al sur”, explicó a TN la periodista gazatí Ameera Harouda.
El transporte también se ha vuelto un lujo: los pocos vehículos disponibles cuestan demasiado, y la mayoría de los desplazados recorre largas distancias a pie o en carros tirados por animales.
Los hospitales, en tanto, no dan abasto. Faltan medicamentos, personal y equipos médicos, lo que agrava la atención de heridos y enfermos crónicos.
Masacre en Sabra y nuevas ejecuciones
En medio de la crisis, dos clanes principales se disputan poder con Hamas. El clan Dogmush, asentado en el barrio de Sabra, fue atacado por milicianos del grupo islamista, dejando 52 muertos, según el portal israelí Ynet. Hamas perdió 12 combatientes, entre ellos un hijo del dirigente Bassem Naim.
“Arrastran a la gente, los niños mueren, queman nuestras casas. ¿Cuál es nuestra culpa?”, declaró un miembro del clan a medios israelíes.
La segunda facción, conocida como Fuerzas Populares, opera en el sur bajo el liderazgo de Abu Shabab y estaría vinculada a la distribución de ayuda humanitaria con autorización del ejército israelí. Hamas acusa a estos grupos de actuar como “agentes” de Tel Aviv.
Represalias cruzadas en medio del caos
Durante los enfrentamientos en Sabra, el periodista Saleh Al Jafarawi fue ejecutado por miembros de un clan rival mientras cubría los choques. Horas después, Hamas respondió con ejecuciones públicas de presuntos “traidores”.
Entre los ajusticiados, según Ynet, se encontraba Ahmed Zidan a-Tarabin, señalado como reclutador de milicianos para Abu Shabab. Las ejecuciones se realizaron frente a multitudes que incluso grabaron los hechos.
Un vacío de poder y una tregua en riesgo
El acuerdo de cese del fuego preveía la llegada de una fuerza panárabe para administrar Gaza, pero la violencia interna amenaza con frustrar ese objetivo. Mientras Hamas intenta consolidar su control y desactivar sus células armadas, los clanes locales desafían su autoridad.
Analistas advierten que, si la situación no se estabiliza pronto, la Franja podría sumirse en un nuevo ciclo de violencia, poniendo en peligro la frágil tregua alcanzada con Israel.


