En un hecho sin precedentes recientes en la región, Estados Unidos llevó a cabo a comienzos de 2026 un operativo militar en Venezuela que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, según confirmó el gobierno estadounidense y se difundió en diversos medios internacionales.
La acción, denominada por Washington “Operation Absolute Resolve”, incluyó ataques aéreos y la intervención de fuerzas especiales. Según autoridades de ese país, la operación se planificó con meses de antelación y movilizó un despliegue importante de aeronaves y unidades militares para neutralizar las defensas y permitir la captura de los dirigentes venezolanos.
Cómo se desarrolló el operativo para la detención de Maduro
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que fuerzas de su país llevaron a cabo ataques de gran escala en varias zonas, incluidos sectores de Caracas y bases militares, que precedieron a la captura de Maduro y de su esposa. El mandatario venezolano fue trasladado fuera del país y llegó bajo custodia a Estados Unidos, donde fue alojado en una instalación de detención federal en Nueva York, mientras se espera su comparecencia ante la justicia por cargos que incluyen narcoterrorismo y delitos vinculados con el tráfico de drogas, acusaciones que él y su gobierno rechazaron.
En discursos y publicaciones en redes sociales, Trump informó que la operación se ejecutó con éxito, y compartió imágenes que, según su administración, muestran a Maduro a bordo de un buque de la Armada estadounidense tras su captura.
Contexto legal y justificación
El gobierno de Estados Unidos sostiene que la operación responde a cargos federales por narcotráfico internacional y otros delitos, presentados en fiscalías estadounidenses en los últimos años contra Maduro y otros funcionarios venezolanos. Las autoridades norteamericanas han señalado que exploraron vías legales para resolver el caso sin recurrir a la acción militar, pero dijeron que esas opciones no prosperaron y que la operación fue necesaria para llevar al líder venezolano ante la justicia.
Desde la administración estadounidense se justificó la acción como un esfuerzo de aplicación de la ley y de seguridad nacional, aunque también generó declaraciones sobre la posible gestión temporal de Venezuela por parte de funcionarios estadounidenses hasta que se produzca una transición “segura y ordenada”.
Reacciones en Venezuela
El gobierno venezolano calificó el operativo como una agresión militar a la soberanía nacional y una violación del derecho internacional. La vicepresidenta Delcy Rodríguez fue reconocida por el Estado venezolano como presidenta interina según la Constitución tras la captura de Maduro, aunque exigió pruebas de vida del presidente detenido.
En Caracas y otras ciudades se reportó un clima de incertidumbre, ansiedad y restricciones en actividades públicas, con testimonios de residentes que describieron explosiones y apagones en varias zonas. Parte de la población mostró reacciones diversas, desde la celebración silenciosa hasta el temor por posibles repercusiones y represalias.
Repercusiones internacionales
La operación generó división en la comunidad internacional. Algunos gobiernos respaldaron la acción estadounidense como una medida contra el narcotráfico y el autoritarismo, mientras que otros la criticaron como una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional, advirtiendo sobre los peligros de una intervención militar en un Estado independiente. Organismos internacionales, líderes regionales y expertos han señalado que la captura de un jefe de Estado en ejercicio plantea complejas cuestiones legales y políticas que podrían sentar precedentes controvertidos.
Situación actual tras la captura de Maduro
Maduro y Flores permanecen bajo custodia en suelo estadounidense, pendientes de comparecer ante tribunales federales. Mientras tanto, en Venezuela, el gobierno interino enfrenta el desafío de mantener el control institucional y gestionar una situación que ha generado tensiones internas y reconfiguraciones políticas.


