Caputo cuestionó a la industria textil y defendió la apertura

El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la política económica del Gobierno de Javier Milei y cuestionó con dureza a la industria textil argentina. En declaraciones recientes, aseguró que el sector estuvo protegido durante décadas en perjuicio de los consumidores y sostuvo que la apertura busca beneficiar a toda la población.

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Una frase que generó fuerte repercusión

Luis Caputo volvió a quedar en el centro del debate público tras referirse a los altos precios de la indumentaria en la Argentina. El funcionario afirmó que nunca compró ropa en el país debido a los costos elevados y aseguró que, históricamente, quienes podían viajar al exterior optaban por adquirir prendas fuera del mercado local.

Según el ministro, esta situación no es nueva y responde a un esquema de protección estatal que encareció los productos textiles durante años.

Caputo calificó a la industria textil como un caso “emblemático” de protección excesiva. Sostuvo que durante décadas se justificaron medidas arancelarias y restricciones a las importaciones bajo el argumento de preservar el empleo, particularmente el de unas 150.000 familias vinculadas al sector.

Sin embargo, el titular del Palacio de Hacienda remarcó que esa política tuvo un alto costo social: cerca de 47 millones de argentinos pagaron precios entre dos y hasta diez veces superiores a los valores internacionales en ropa y calzado.

En su análisis, Caputo afirmó que los principales beneficiarios del modelo no fueron los trabajadores, sino los dueños de las empresas textiles. Aclaró que el empleo no se tradujo en un crecimiento significativo del país y que la protección terminó perjudicando, sobre todo, a los sectores de menores ingresos.

El ministro consideró que este tipo de políticas “mal diseñadas” afectan al consumo y profundizan la desigualdad.


Competencia internacional y futuro del sector

Los límites para competir con Asia

Caputo reconoció que la Argentina tiene potencial para competir en la producción de hilados, aunque admitió mayores dificultades en la confección. Explicó que países como Bangladesh o Indonesia cuentan con costos laborales muy bajos, lo que vuelve complejo competir en igualdad de condiciones.

En ese contexto, planteó que el desarrollo del diseño y el agregado de valor pueden ser alternativas para algunas empresas, mientras que otras deberán reconvertirse.


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