El ministro de Economía, Luis Caputo, responsabilizó a los bancos por la reciente disparada del dólar y el fracaso del desarme de las Letras de Financiación (Lefi). Según el Gobierno, las entidades financieras no acompañaron la estrategia oficial, priorizaron la dolarización y forzaron la reactivación de los pases del Banco Central.
El equipo económico buscaba abandonar gradualmente los instrumentos de deuda remunerada para fortalecer el crédito y reactivar la economía. Para ello, desarmó las Lefi, apostando a que los bancos usarían esa liquidez para prestar dinero a tasas más bajas, generando así una “remonetización” de la economía.
Sin embargo, la jugada tuvo un efecto contrario: la tasa de interés cayó del 32% al 18%, y en lugar de canalizar esos fondos al crédito, las entidades financieras se volcaron al dólar, presionando sobre su cotización y minando la hoja de ruta oficial.
Desde el Palacio de Hacienda, el malestar es evidente. El ministro Caputo señaló a los bancos por «no acompañar» y por no confiar en las proyecciones de inflación ni en la política cambiaria basada en bandas de flotación.
A través de la red social X, el funcionario respondió de forma tajante a un usuario que denunciaba exigencias abusivas por parte de un banco:
«Si insisten con no acatar las normas, habrá que tomar medidas para que lo entiendan de una buena vez», advirtió Caputo.
Por su parte, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, fue aún más explícito. En un streaming, acusó a los bancos de haber sido “malcriados” por el gobierno anterior y de actuar con ineficiencia:
«A todos los bancos les sobraban pesos todos los días. Como se remuneraban automáticamente, no tenían que hacer nada. Ahora van a tener que ganarse un retorno», sentenció.
La corrida al dólar obligó al Gobierno a dar marcha atrás con su política. Para contener la presión cambiaria, el Banco Central reabrió la ventanilla de los polémicos pases pasivos —instrumento que había prometido eliminar— y convalidó en una licitación tasas de hasta el 48%.
Según fuentes del Ministerio de Economía, los bancos “la levantaron en pala” aprovechando estas nuevas condiciones. No obstante, el dólar continuó su escalada, cerrando este jueves en $1.290, apenas por debajo del récord alcanzado dos días antes. El riesgo país también subió, llegando a 748 puntos básicos.
Durante su transmisión en vivo, Bausili reveló que el Gobierno había planificado junto a los bancos una transición ordenada entre las Lefi y las Lecaps. Se habían propuesto tres escenarios posibles, pero ocurrió el peor:
“Todo el mundo pateó el problema y el 10 de julio, cuando se terminaron las Lefi, lo tuvimos que administrar de golpe”.
Este reconocimiento fue interpretado por analistas como una admisión del fracaso en la coordinación con las entidades financieras y una señal de la debilidad del programa monetario.


