En medio de una profunda crisis institucional por escándalos de corrupción en el Ejército Popular de Liberación (EPL), el gobierno de Xi Jinping intensificó esta semana una campaña propagandística orientada a reforzar la lealtad ideológica de sus altos mandos. A través del Diario del EPL, el régimen chino busca frenar el deterioro interno con llamados a la “honradez” y la “disciplina moral”.
El editorial que sacude al Ejército chino
Este lunes, el Diario del EPL —órgano oficial de las Fuerzas Armadas chinas— publicó un contundente editorial sin firma, pero atribuible a comentaristas oficiales del régimen. El texto llama a los cuadros políticos militares a “decir la verdad” y “enfrentar los problemas de frente”, en un contexto marcado por purgas, desapariciones y opacidad.
“El ocultamiento refleja un carácter partidario impuro”, indica el artículo, que exige a los oficiales actuar con “moralidad e integridad”, evocando a figuras históricas como Mao Zedong para legitimar la cruzada ideológica.
Directrices estrictas para recuperar credibilidad
Dos días antes, la Comisión Militar Central (CMC) había emitido nuevas reglas disciplinarias para el Ejército. Estas normas establecen “líneas rojas políticas” y restringen las interacciones sociales de los oficiales con el fin de frenar el tráfico de influencias y las redes de favores, una práctica habitual que ha debilitado al aparato castrense.
La secuencia entre editorial y normativas disciplinarias no es casual: responde a una estrategia sistemática de propaganda, donde los medios oficiales son utilizados para presionar, disciplinar y centralizar el poder dentro de la jerarquía militar.Silencio oficial y ausencia de transparencia
La campaña ocurre mientras crece el misterio sobre el paradero de altos mandos como el general He Weidong, cuya desaparición no ha sido explicada por las autoridades. Tampoco se ha informado sobre las razones detrás de la caída de los últimos dos ministros de Defensa.
En lugar de transparencia o investigaciones abiertas, el régimen de Xi Jinping opta por el blindaje ideológico: reemplaza el debido proceso por discursos moralistas, publicaciones anónimas y referencias simbólicas al pasado revolucionario del Partido Comunista.
La propaganda como escudo político
El llamado a la “pureza ideológica” y a “predicar con el ejemplo” no es un gesto de apertura institucional, sino una herramienta de control. En la lógica del sistema chino, los problemas internos se resuelven de puertas adentro y bajo directrices impuestas desde la cúpula.
Este enfoque autoritario refuerza la disciplina, pero limita el escrutinio público. La narrativa oficial prioriza la estabilidad del poder político por sobre la rendición de cuentas, lo que ha profundizado la desconfianza tanto dentro como fuera del Ejército.


