Un Tribunal del Colegio de Jueces de la Primera Circunscripción Judicial condenó a Víctor Hugo Garrido y Ana María Tula a 20 años de prisión como coautores de los delitos de abuso sexual con acceso carnal y corrupción de menores, ambos agravados por el vínculo.
El tribunal estuvo integrado por los magistrados Fernando De Viana, quien actuó como presidente, junto a los vocales José Luis Flores y Eugenia Zabala Chacur. El veredicto fue dado a conocer este viernes por la tarde, tras las declaraciones indagatorias de los imputados y los alegatos finales de las partes.
Declaraciones de los acusados
Previo a los alegatos, ambos acusados solicitaron declarar. Ana María Tula negó los cargos en su contra y aseguró que mantenía con Garrido una relación únicamente social. También afirmó no haber tenido conocimiento de los abusos, aunque reconoció que, tras el embarazo de la víctima, la joven le indicó que Garrido era el padre. Según explicó, no realizó la denuncia en ese momento porque la adolescente se lo pidió.
Por su parte, Víctor Hugo Garrido sostuvo que desconocía la edad de la víctima y que creía que tenía 18 años. Además, afirmó que fue “engañado” y que la relación se produjo por iniciativa de la joven. También negó haber mantenido una relación sentimental con Tula o haber participado en actos sexuales en conjunto.
Argumentos de la Fiscalía
El Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Fernando Rodríguez, sostuvo que se acreditó que la víctima fue sometida a abusos sexuales de manera sistemática desde los 12 hasta los 19 años por parte de ambos acusados.
Según la Fiscalía, la joven fue incorporada a prácticas sexuales dentro de un contexto de vulnerabilidad, lo que derivó en una naturalización de los abusos. Un informe interdisciplinario señaló que la víctima llegó a percibir estas situaciones como actos de “amor y lealtad”. Como consecuencia de estos hechos, fue madre a los 14 años.
El fiscal destacó que las pruebas periciales, junto con el análisis de ADN, confirmaron la paternidad de Garrido. Asimismo, consideró que el testimonio de la víctima fue coherente y consistente, y solicitó que se lo valore con perspectiva de género y atendiendo a su condición de menor al momento de los hechos.
Posturas de la querella y la defensa
La querella, representada por el abogado Roberto Domínguez, acompañó la acusación fiscal y describió los hechos como un “calvario” para la víctima. También subrayó la responsabilidad de la madre como facilitadora de los abusos.
En contraposición, la defensa de Garrido solicitó la absolución, argumentando que no existían pruebas suficientes y cuestionando la veracidad del testimonio de la denunciante.
En la misma línea, la defensa de Tula planteó dudas sobre la credibilidad de la víctima a partir de los informes psicológicos, y pidió también su absolución.
Sentencia
Finalmente, el tribunal resolvió declarar a ambos acusados culpables y fijó una pena de 20 años de prisión para cada uno, al considerar acreditados los delitos y la responsabilidad penal de los imputados.


