Marisol Saavedra Chungara, conocida como “Reina del Sur”, fue condenada en octubre de 2024 por liderar una red de tráfico de cocaína que operaba con vuelos clandestinos desde Bolivia hacia campos en la provincia de Buenos Aires. Junto a ella, fueron sentenciados sus dos hijos y otros dos colaboradores por transportar casi 300 kilos de droga.
En agosto de 2021, el fiscal federal Matías Di Lello inició una investigación tras recibir información sobre vuelos clandestinos provenientes de Bolivia, que arrojaban paquetes de droga en campos rurales cercanos a Pergamino, Buenos Aires. Tras varios meses de seguimiento a un grupo con base en la villa 1-11-14 del barrio porteño de Flores, se detectó la logística para recibir cargamentos de cocaína.
El 19 de enero de 2022 se realizó un operativo en un campo de Rancagua, donde se arrestó a Saavedra Chungara, sus hijos Juliana y Mauricio Justiniano Saavedra, y a otros dos hombres vinculados con la red criminal.
A primeras horas de la mañana, una avioneta sobrevoló varias veces la zona y lanzó paquetes que fueron recuperados por la policía. Se incautaron inicialmente cerca de 130 kilos de cocaína, distribuidos en cuatro bultos con un sello característico de carteles narcos.
En allanamientos posteriores en abril de 2022, se hallaron otros dos cargamentos con 96,400 y 64,040 kilos, alcanzando un total de 289,114 kilos de clorhidrato de cocaína vinculados a los imputados. También se secuestraron pequeñas cantidades en la casa de un prófugo en Buenos Aires.
Marisol Saavedra Chungara, de 55 años, fue condenada a 8 años de prisión como autora del delito de tráfico ilícito de sustancias estupefacientes en modalidad agravada por intervención organizada de al menos tres personas. Mediante escuchas telefónicas se demostró que coordinaba la recepción y distribución de la droga lanzada desde la avioneta. En una comunicación, fue apodada “Reina del Sur”, aludiendo al personaje narcotraficante de la novela de Arturo Pérez Reverte.
Sin embargo, la investigación reveló que el mando principal estaba en Bolivia, donde se decidían los horarios y días para los envíos.
Los hijos de Saavedra, Juliana y Mauricio, junto a los colaboradores brasileño Elves García de Olivera y paraguayo Denicio Zacarías Reyes, recibieron penas de 4 años por ser partícipes secundarios del delito.
Mauricio fue identificado como titular de una camioneta usada para transportar droga, y quedó registrado en conversaciones con su madre planificando maniobras ilícitas. Juliana fue detenida en el lugar del operativo y se comprobó que facilitaba a su madre el uso de su línea telefónica para evadir escuchas.
García de Olivera fue capturado como custodio en la tranquera del campo, mientras que Zacarías Reyes fue vinculado por la policía a movimientos con vehículos usados para esconder cargamentos y desplazamientos en la ruta Salto-Pergamino.


