Una mujer de 56 años, identificada como Amanda Wixon, fue declarada culpable en Inglaterra por mantener cautiva a una mujer durante más de 20 años y obligarla a realizar tareas como “esclava doméstica”. El caso ocurrió en Tewkesbury, y se conoció tras el fallo del Tribunal de la Corona de Gloucester, que la condenó por delitos vinculados a la esclavitud moderna.
Contexto y antecedentes del caso
La víctima, hoy de 40 años, conocía a Wixon por conexiones familiares y había pasado tiempo con su entorno cuando era niña.
En 1996, la acusada la llevó a vivir a su casa.
Con el paso de los meses, esa convivencia se transformó en un cautiverio prolongado que se extendió desde enero de 1997 hasta marzo de 2021, de acuerdo con lo expuesto durante el juicio.
Esclavitud doméstica y violencia durante dos décadas
Trabajo forzoso y control total
La investigación indicó que Wixon obligaba a la víctima a mantener el hogar en condiciones de funcionamiento, además de ocuparse del cuidado de los hijos.
Durante el juicio, se detalló que la mujer debía:
- limpiar la casa durante horas
- barrer los pisos de rodillas
- servir las comidas familiares
- lavar los platos
- ordenar la ropa
- preparar a los niños para ir a la escuela
La Policía de Gloucestershire afirmó que la víctima era controlada bajo amenaza permanente de violencia.
Condiciones inhumanas y privación de derechos básicos
Sin comida, salud ni dinero
Las autoridades sostuvieron que la víctima vivió encerrada y en condiciones degradantes.
El comunicado difundido por la Policía de Gloucestershire aseguró que Wixon la mantuvo en “condiciones miserables”, con privación de:
- alimentos suficientes
- atención médica
- asistencia odontológica
- acceso a dinero propio
Además, debía vestirse con ropa usada y fue obligada a vivir en un entorno marcado por la pobreza.
El relato de la víctima: golpes, humillaciones y torturas
Durante los 13 días del juicio, la víctima describió un patrón de agresiones físicas y maltrato constante.
Entre los hechos denunciados se mencionaron:
- estrangulamientos
- golpes reiterados
- agresiones con objetos, incluida una escoba
- introducción de la cabeza en un inodoro
- vertido de líquidos de limpieza en el rostro y la garganta
- pérdida de dientes por lesiones sin tratamiento
También afirmó que fue rapada contra su voluntad y que se le prohibía bañarse, aunque era obligada a bañar a los niños y preparar baños para la acusada.
El rescate: cómo se descubrió el cautiverio
El calvario terminó el 15 de marzo de 2021, cuando la víctima logró pedir ayuda con un teléfono celular.
La Policía llegó minutos después de las 22:30 y encontró a la mujer en estado crítico: asustada, demacrada, desnutrida y con signos visibles de lesiones.
Las imágenes difundidas del lugar muestran un cuarto con condiciones extremas: cama precaria, sábanas sucias y paredes con moho.
Estado de salud y secuelas
La víctima fue trasladada a un hospital, donde los médicos detectaron signos alarmantes.
Se reportaron:
- cicatrices alrededor de la boca compatibles con líquidos químicos
- desnutrición
- callos en los tobillos por pasar horas arrodillada
- infecciones y abscesos dentales sin tratamiento durante años
Un especialista sostuvo que el dolor que padeció pudo haber sido intenso y repetido a lo largo del tiempo.
La condena contra Amanda Wixon
Este miércoles, el Tribunal de la Corona de Gloucester declaró culpable a Amanda Wixon por:
Delitos imputados
- obligar a una persona a realizar trabajos forzosos u obligatorios
- encarcelamiento falso
- agresión con resultado de lesiones corporales reales
La detective Emma Jackson, de la Policía de Gloucestershire, afirmó que la acusada mantuvo cautiva a una víctima vulnerable “en condiciones espantosas” y la sometió a un trato cruel e inhumano.


