El Tribunal Oral Federal N°2 de Córdoba condenó a nueve años de prisión a Elías Daniel Argüello Soria, un falso pastor evangélico acusado de liderar una organización coercitiva vinculada a la trata de personas y explotación laboral. La sentencia se conoció esta semana tras una investigación que reveló maniobras de manipulación psicológica y sometimiento dentro de la comunidad religiosa “Dimensión Cielo”.
La causa judicial se centró en el funcionamiento de la agrupación religiosa que operaba en Córdoba y anteriormente en Tucumán. Según determinó la Justicia, la organización captaba personas en situación de vulnerabilidad mediante promesas de contención espiritual, vivienda y trabajo.
La investigación comprobó que las víctimas terminaban sometidas a condiciones de explotación laboral, aislamiento social y control psicológico. El líder del grupo utilizaba discursos religiosos y contenidos difundidos en redes sociales para atraer nuevos integrantes.
Durante el juicio, fiscales y testigos detallaron que los miembros de la secta eran obligados a realizar extensas jornadas laborales sin una remuneración real. Las tareas incluían trabajos vinculados a emprendimientos inmobiliarios, producción y venta de panificados, además de actividades domésticas y de cuidado personal.
La Justicia también acreditó que los ingresos obtenidos por las víctimas eran administrados por la organización a través de un fondo común manejado por los líderes del grupo.
Los jueces señalaron que existía un esquema de control sobre la vida cotidiana de los integrantes. Varias víctimas modificaban su aspecto físico, cambiaban de nombre y perdían contacto con familiares y amigos bajo las órdenes de la organización.
El tribunal condenó además a Daiana Felisa Herrera, Ricardo Matías Mercado y Marcos Matías Burini a cuatro años de prisión como partícipes secundarios del delito de trata de personas agravada. En cambio, Maximiliano David Mercado fue absuelto durante el proceso.
La sentencia incluyó reparaciones económicas para las víctimas por más de 80 millones de pesos. Además, continúan vigentes las restricciones de acercamiento y comunicación entre los condenados y las personas afectadas.
La causa expuso el funcionamiento de una estructura que utilizaba la religión como fachada para ejercer manipulación y explotación sobre personas vulnerables. El fallo representa un nuevo antecedente judicial en investigaciones vinculadas a sectas y trata de personas en Argentina.


