Un jurado de Texas declaró culpable a Benjamin Elliot por el asesinato de su hermana gemela Meghan, ocurrido en 2021 en Houston. Aunque el acusado sostuvo que actuó mientras estaba sonámbulo, la Justicia rechazó esa defensa y lo sentenció a 15 años de prisión.
Una llamada al 911 que estremeció a los investigadores
En la madrugada del 29 de septiembre de 2021, Benjamin Elliot, de 17 años, llamó al 911 para confesar que había apuñalado a su hermana gemela. El hecho ocurrió en la vivienda familiar, ubicada en un suburbio de Houston, Texas, mientras sus padres dormían.
En la comunicación con emergencias, el adolescente aseguró que creía estar soñando cuando tomó un cuchillo y atacó a Meghan en el cuello. Minutos después, al advertir la gravedad de la situación, intentó auxiliarla y solicitó ayuda médica.
Cuando la policía llegó al lugar, encontró al joven practicando maniobras de reanimación cardiopulmonar. Sin embargo, la víctima fue declarada muerta poco después.
Desde el inicio de la causa, los investigadores no lograron establecer un motivo concreto para el ataque. Benjamin y Meghan eran gemelos idénticos y, según su entorno, mantenían un vínculo muy estrecho. El propio acusado llegó a describir a su hermana como su “mejor amiga”.
Esta falta de antecedentes de violencia o conflicto fue uno de los pilares de la estrategia defensiva, que se apoyó en la hipótesis de un episodio de sonambulismo violento.
Durante el juicio, que se desarrolló en 2025, tanto la fiscalía como la defensa presentaron especialistas en neurología y trastornos del sueño. La acusación sostuvo que el uso consciente de un cuchillo, recibido como regalo el día anterior, no coincidía con una conducta propia de un estado de inconsciencia.
Además, se presentaron registros de actividad en el teléfono celular del acusado minutos antes del ataque y se cuestionó su comportamiento posterior, como haber intentado detener la hemorragia y realizar la llamada al 911, acciones que para los fiscales indicaban lucidez.
La defensa, en cambio, aportó el testimonio de la madre del joven, quien afirmó que Benjamin tenía antecedentes de sonambulismo, aunque nunca había mostrado conductas violentas.
El veredicto y la condena
Rechazo de la defensa y pena de prisión
Tras varias horas de deliberación, el jurado desestimó la explicación del sonambulismo y declaró culpable a Benjamin Elliot por homicidio. El 25 de febrero de 2025, el tribunal lo condenó a 15 años de prisión.
La fiscalía había solicitado una pena de 40 años, mientras que la defensa pidió una condena mínima, argumentando que se trató de una tragedia sin intención criminal. Según la legislación de Texas, el condenado podrá solicitar la libertad condicional una vez cumplida aproximadamente la mitad de la pena.


