Marcelo Gabriel “Conejo” Rey, un argentino de 38 años, fue asesinado a golpes el 1° de noviembre de 2016 en Morro de São Paulo, Brasil. Había emigrado en busca de mayor seguridad, pero una pelea en un bar terminó con su vida. A una década del crimen, el caso continúa impune y su familia denuncia irregularidades judiciales.
Una pelea que terminó en tragedia
Marcelo Rey, oriundo de Lanús y fanático de Independiente, se había radicado en 2013 en Morro de São Paulo, en el estado de Bahía, donde trabajaba como camarero. Buscaba tranquilidad tras haber sido víctima de reiterados robos en Argentina.
La madrugada del 1° de noviembre de 2016, una discusión en el bar Pedra sobre Pedra, ubicado en la zona de Segunda Praia, derivó en una brutal agresión. Según el reporte policial inicial, el conflicto comenzó por una cerveza. El acusado, José Henrique Pereira Pinto, presuntamente alcoholizado, habría discutido con Rey por el pago de una ronda.
Durante el altercado, el argentino recibió una patada que lo hizo caer al suelo. Una vez en el piso, continuó siendo golpeado. Fue trasladado con vida a un hospital local, pero murió poco después producto de las lesiones.
Con el paso de los días surgieron relatos que pusieron en duda la versión de una simple pelea de bar. Un testigo aseguró que, antes de la agresión, el atacante habría pronunciado frases discriminatorias contra Rey por su nacionalidad, acusándolo de “quitarle trabajo a los brasileños”.
El dueño del bar donde trabajaba la víctima lo describió como una persona pacífica y sostuvo que hubo testigos que no declararon por temor. Vecinos de la zona también señalaron que el acusado tenía antecedentes por episodios violentos.
Un mes prófugo y posterior excarcelación
José Henrique Pereira Pinto fue detenido el 29 de noviembre de 2016 en Valença, tras permanecer casi un mes prófugo. La orden de prisión preventiva había sido solicitada por la comisaría de Cairu, que llevaba adelante la investigación.
De acuerdo con datos oficiales, el acusado ya registraba antecedentes por una pelea ocurrida en 2011 en Arraial d’Ajuda, municipio de Porto Seguro. Sin embargo, tiempo después recuperó la libertad por falta de pruebas.
Silvia Rey, hermana de la víctima, cuestionó el proceso judicial y aseguró que el acusado había sido exonerado de la fuerza policial brasileña por conducta violenta. Según denunció, continúa en libertad.
El impacto en la familia y la comunidad
Repatriación y reclamo de justicia
Tras el asesinato, familiares y amigos enfrentaron además dificultades económicas para repatriar el cuerpo a la Argentina. El costo del traslado superaba los 20 mil reales y solo pudo concretarse con la intervención del consulado argentino y colectas solidarias.
En Morro de São Paulo se organizaron marchas y encuentros por la paz. Con el tiempo, amigos de Marcelo fundaron una peña de Independiente en la isla brasileña que lleva su nombre como homenaje.
A diez años del crimen, la causa continúa sin condena firme. Para la familia, la herida sigue abierta y el reclamo de justicia permanece vigente.


