Este viernes se cumplieron tres años del asesinato de Nicol Ruiz, militante trans de 35 años, quien murió en La Plata en 2022 tras defender a su hermana menor de una brutal golpiza. El próximo 10 de noviembre iniciará el juicio contra el único acusado, Daniel Silvestrelli, expareja de la víctima, que llega detenido al debate oral.
Una noche marcada por la violencia
El 23 de septiembre de 2022, Nicol acudió a la casa de su hermana Oriana en el barrio Los Hornos, donde escuchó gritos y decidió intervenir. Allí presenció cómo su cuñado, Daniel Silvestrelli, golpeaba a la joven. Al intentar frenar la agresión, él la atacó con un palo en la cabeza, provocándole una grave lesión cerebral.
Tras el golpe, la trasladó en moto primero a su casa y luego al Hospital San Martín. En un intento de encubrir lo sucedido, dijo a los médicos que la víctima había caído de la moto tras esquivar un perro. Sin embargo, los estudios revelaron un traumatismo craneal severo y un derrame interno.
Nicol permaneció tres días en terapia intensiva, hasta que falleció el 26 de septiembre, a las seis de la tarde.
Violencia previa y causas pendientes
Silvestrelli ya contaba con una condena de nueve años y medio por robo agravado y estaba bajo un régimen de salidas transitorias de la Unidad Carcelaria N° 36, el cual había incumplido. Sobre él pesaba un pedido de captura.
Durante la agonía de Nicol, el agresor continuó con comportamientos violentos: intentó llevarse a Oriana a la fuerza y le robó la moto a la familia. Según los testimonios, las amenazas eran constantes y estaban atravesadas por insultos homofóbicos.
Una referente barrial y social
Además de sostener a su familia y a dos adolescentes a su cargo, Nicol lideraba un comedor comunitario en Los Hornos y organizaba colectas de alimentos para mujeres trans sin trabajo. Durante la pandemia, también brindó ayuda a personas en situación de calle.
Su muerte dejó un vacío en su familia y en la comunidad, que la recuerda como un pilar de solidaridad. “No se llevaron solo a Nicol como hermana, también a alguien que sostenía a muchas más personas”, expresó su hermana Verónica.
La familia de Nicol exige una condena ejemplar y que el caso sea reconocido como un crimen atravesado por violencia de género y odio hacia las identidades LGTB+.
Tras su muerte, se conformó la Mesa de Justicia por Nicol Ruiz, integrada por familiares, amigas y organizaciones sociales que denuncian el hecho como un travesticidio. Cada aniversario realizan marchas y actividades para mantener viva su memoria.
“Su nombre no quedará en silencio. No queremos más impunidad frente a los crímenes de odio”, señalaron desde la organización OTRANS.


