Crisis de consumo: alimentos cayó 3,1% interanual

Las ventas de Alimentos y bebidas de las pequeñas y medianas empresas cayeron 1,7% en septiembre frente a agosto y 3,1% interanual, de acuerdo con el Índice de Ventas Minoristas de CAME. El retroceso refleja un consumo más concentrado en productos básicos, segundas marcas y presentaciones fraccionadas.

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Las familias reducen cantidades y buscan opciones económicas

El comportamiento del consumo muestra cambios en las decisiones de compra. Los hogares priorizan la reposición de productos indispensables y realizan operaciones de menor valor.

El relevamiento de CAME también detectó una mayor preferencia por alternativas económicas y envases fraccionados, mientras las compras vinculadas con productos no esenciales perdieron dinamismo.

En las carnicerías, una de las señales más claras aparece en la sustitución de carne vacuna por pollo. En verdulerías y comercios de productos perecederos, los vendedores también ajustaron sus estrategias para reducir las pérdidas de mercadería.

Menor consumo de carne vacuna

La carne vacuna atraviesa uno de los principales procesos de sustitución dentro de la alimentación. Durante los primeros ocho meses de 2026, el abastecimiento destinado al mercado interno cayó 11,3% interanual, mientras las exportaciones aumentaron 6,5%.

En agosto, el consumo aparente de carne vacuna por habitante se ubicó en 46 kilos anuales, tomando el promedio móvil de 12 meses. La cifra representa una disminución del 9,5% frente al mismo período del año anterior.

La producción también registró una baja. Entre enero y agosto se produjeron 1,944 millones de toneladas res con hueso, un 6,8% menos que en igual período de 2025.

El comercio pyme tuvo una mejora mínima

El resultado de Alimentos y bebidas se produjo dentro de un escenario más amplio de debilidad del comercio minorista.

Según CAME, las ventas de las pymes crecieron apenas 0,3% interanual en septiembre, pero retrocedieron 1,2% mensual y acumularon una caída del 2,1% durante los primeros nueve meses del año.

La mejora interanual constituye apenas el segundo registro positivo de 2026. Antes de septiembre, el último aumento había sido el de junio, cuando las ventas habían crecido 0,9%.

La comparación mensual, en cambio, expone las dificultades que todavía enfrenta la actividad. CAME vinculó el retroceso con una menor disponibilidad de ingresos y con las restricciones para financiar compras mediante tarjetas.

Alimentos fue uno de los sectores con peor desempeño

De los siete rubros analizados por CAME, Alimentos y bebidas cayó 3,1% interanual, mientras Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles tuvo una baja del 3,4%.

Otros sectores presentaron resultados positivos frente a septiembre de 2025: Textil e indumentaria creció 5%, Calzado y marroquinería 3,5%, Ferretería y materiales para la construcción 3,3%, Farmacia 1,5% y Perfumería 0,7%.

Sin embargo, las subas interanuales no implican una recuperación generalizada. Varios de esos rubros también registraron bajas respecto de agosto.

En el caso de Alimentos y bebidas, las tres mediciones permanecieron en negativo: 3,1% interanual, 3% acumulado y 1,7% mensual.

Los supermercados también muestran una demanda débil

Los datos disponibles de otros canales comerciales reflejan una tendencia similar.

El INDEC informó que las ventas de supermercados a precios constantes cayeron 2,1% interanual en julio y acumularon una baja del 2,7% en los primeros siete meses de 2026.

La medición mensual desestacionalizada también mostró un retroceso, del 0,7%.

Estos datos coinciden con el escenario relevado por CAME: los consumidores mantienen una actitud cautelosa, priorizan gastos indispensables y postergan compras de mayor valor.

Los comerciantes todavía no ven una recuperación sólida

La percepción de los empresarios también refleja la incertidumbre. El 55,7% de los comerciantes consultados por CAME consideró que septiembre no era un buen momento para realizar inversiones.

Solo el 13,4% consideró conveniente concretar nuevos desembolsos, mientras el 31% no tomó una posición.

En cuanto a las perspectivas para los próximos 12 meses, el 41,8% espera una mejora, el 44,1% cree que su actividad permanecerá estable y el 14,1% anticipa un empeoramiento.

Una mejora que todavía no alcanza al consumo cotidiano

Los números de septiembre muestran una diferencia entre la leve mejora interanual del comercio pyme y la situación concreta de los hogares.

En alimentos, la caída mensual y la reducción acumulada muestran que la demanda continúa condicionada. La búsqueda de precios bajos, las compras fraccionadas y la sustitución de productos reflejan un consumidor que prioriza necesidades básicas frente a un presupuesto más limitado.

El desafío para el comercio minorista será sostener las ventas en un contexto donde la recuperación general todavía no se traduce en un aumento sostenido del consumo cotidiano.


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