Según FULASP, la crisis actual se debe a una serie de factores económicos, políticos y sociales que han deteriorado la rentabilidad de la industria. La entidad destaca que el costo de extracción y procesamiento ya supera las ganancias, generando un panorama insostenible para las empresas del sector.
Uno de los principales obstáculos es el aumento de los costos tributarios y logísticos, junto con el incremento de los derechos de exportación. A esto se suma el impacto de la inflación en los costos salariales y previsionales, que ha llevado a muchas empresas al borde de la quiebra.
Entre junio y noviembre de 2024, los costos de operación de un buque fresquero se cuadruplicaron, pasando de $5 millones a $20 millones semanales. La combinación de precios en caída y costos crecientes ha hecho que, mientras en 2018 un barco tenía una rentabilidad del 20%, en 2024 registre un 21% de pérdidas por viaje.
Crisis en el mercado global
La problemática local se agrava con un escenario internacional adverso. La caída de la demanda global, el impacto del conflicto entre Rusia y Ucrania, la inflación en los países importadores y las restricciones comerciales en Asia han golpeado duramente al sector.
Los precios de exportación de especies clave como merluza, calamar y langostino han descendido. En noviembre de 2024, el kilo de merluza se pagaba $600, frente a los $700 de junio, mientras que en el mercado interno la sobreoferta ha llevado el precio a apenas $0,66 USD/kg, cifra insuficiente para cubrir los costos operativos.
El atraso cambiario como obstáculo adicional
FULASP también destaca el impacto de la política cambiaria en la crisis del sector. El tipo de cambio oficial aumentó un 27,5% en 2024, mientras que el dólar contado con liquidación (CCL) creció un 18,5%, muy por debajo de la inflación interanual del 118%.
Esta situación ha encarecido en pesos insumos esenciales como combustibles, repuestos y salarios, reduciendo los márgenes de ganancia y profundizando la crisis del sector.
Reclamos del sector y falta de respuestas
Raúl Cereseto, presidente de FULASP, afirmó que la crisis ha llevado al cierre de establecimientos y a la paralización de flotas, especialmente en Mar del Plata. Aunque los reclamos han sido elevados a la Subsecretaría de Recursos Acuáticos, no se han encontrado soluciones concretas.
Para evitar que la situación se agrave, el sector exige la eliminación de los derechos de exportación y la creación de una mesa de diálogo para encontrar soluciones sostenibles.


