El vicepresidente de la Federación de Almaceneros, Fernando Savore, describió un escenario crítico en los comercios de barrio y advirtió que la combinación de caída de ventas y aumento de costos pone en jaque al sector.
“La caída de ventas fue tremenda. Pero los costos del negocio son los mismos”, afirmó.
Consumo en baja y precios en alza
Savore explicó que el año comenzó con aumentos sostenidos en alimentos y productos básicos, lo que golpeó de lleno en el consumo.
En febrero, la situación se profundizó: “La caída de ventas fue tremenda”, insistió, al tiempo que remarcó que los gastos fijos —luz, alquiler e impuestos— no se reducen.
Cambian los hábitos de compra
El impacto ya se refleja en lo cotidiano. Los clientes compran menos y ajustan cada gasto. “Antes la gente llevaba un kilo de yerba, hoy compra medio kilo”, graficó.
También advirtió sobre la caída en productos esenciales: “El problema más grave es la baja en lácteos”, señaló, al explicar que el precio de la leche dificulta su consumo diario.
Salarios que no alcanzan
El dirigente apuntó al deterioro del poder adquisitivo como eje de la crisis: “El sueldo es lo único que no aumenta. La gente ha perdido su poder adquisitivo de una forma tremenda”.
En ese marco, remarcó que muchas familias no logran cubrir los gastos básicos y recurren al crédito para sostener el consumo.
Endeudamiento y nuevas estrategias
Además, describió el vínculo cercano con los clientes en los barrios: “Cuando uno tiene la heladera llena puede opinar. Nosotros vemos la realidad todos los días”.
Un sector que resiste
Si bien no se registra un cierre masivo de almacenes, el panorama es incierto. “Vendemos comida, por eso resistimos. Pero si no se recuperan las ventas, se va a poner muy complejo”, advirtió.
También cuestionó la presión impositiva sobre los alimentos: “No puede ser que el IVA sea del 21%. Hay que dar esa discusión”.


