Crisis en Serbia: masivas protestas y bloqueos por elecciones

Miles de personas se manifestaron en Serbia este domingo 29 de junio, bloqueando rutas clave en Belgrado y otras ciudades. Exigen elecciones anticipadas tras el colapso mortal en una estación de tren en Novi Sad, mientras el gobierno endurece la represión.

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Serbia atraviesa una de sus mayores crisis sociales y políticas en años. Este domingo, miles de manifestantes bloquearon las principales carreteras del país, especialmente en Belgrado, en una segunda jornada consecutiva de protestas que se intensifican desde noviembre, cuando el colapso del techo de una estación de tren en Novi Sad causó la muerte de 16 personas. La tragedia, atribuida a la corrupción y a una mala ejecución de obra pública, desató un movimiento opositor que ahora exige elecciones anticipadas y el fin de la impunidad institucional.

El sábado 28 de junio, cerca de 140.000 personas se congregaron en el centro de Belgrado, en lo que fue la mayor manifestación en más de medio año. Según las autoridades, la cifra fue considerablemente menor, estimando unos 36.000 asistentes. En contraste, el Archivo de Reuniones Públicas y diversos medios internacionales confirmaron la magnitud del evento.

El detonante inmediato fue la falta de respuestas oficiales ante el colapso en Novi Sad, pero el malestar general va más allá. Las detenciones masivas tras las marchas y la falta de voluntad del presidente Aleksandar Vučić para negociar agudizaron la tensión. Vučić calificó a los organizadores de «terroristas» y advirtió que «habrá más arrestos».

Tensión creciente y despliegue policial

El domingo, los manifestantes establecieron más de una docena de bloqueos en puntos estratégicos como el cruce de Autokomanda en Belgrado, donde incluso instalaron carpas para pasar la noche. También se reportaron protestas en ciudades como Novi Sad. En muchos casos, los estudiantes encabezaron la resistencia, usando contenedores de basura y vallas para cerrar accesos.

La policía respondió con represión: 77 personas fueron detenidas desde el sábado, 38 continúan bajo custodia. Las fuerzas antidisturbios emplearon gases lacrimógenos y porras para dispersar a las multitudes, que respondieron con bengalas y botellas. Al menos 48 oficiales resultaron heridos, uno de ellos de gravedad. Veintidós manifestantes necesitaron atención médica.

En declaraciones televisadas, el presidente Vučić insistió en que no habrá adelanto electoral y acusó a los opositores de intentar «destruir el Estado». Denunció un supuesto complot extranjero detrás de las protestas, mientras la Fiscalía imputó a ocho personas por planear ataques y bloqueos para “alterar el orden estatal”.

La presión social crece, pero el oficialismo resiste. La renuncia del primer ministro y la reciente reestructuración del gabinete no han sido suficientes para calmar los ánimos. “Este no es momento de retirarse”, afirman los organizadores en redes sociales, convocando nuevas marchas y exigiendo la liberación de los detenidos.

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