Crisis yerbatera: advierten concentración del mercado

La crisis yerbatera sumó un nuevo capítulo este martes, cuando el productor misionero Hugo Sand responsabilizó al presidente Javier Milei por la desregulación del mercado de la yerba mate. En declaraciones radiales, sostuvo que la eliminación del marco regulatorio generó un fuerte impacto económico en pequeños productores y calificó la medida como “un proyecto de muerte” para el sector.

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Sand afirmó que la situación actual no puede analizarse únicamente desde una perspectiva financiera. Según planteó, la problemática tiene un trasfondo político vinculado a la decisión del Gobierno nacional de modificar las reglas del mercado yerbatero.

El productor apuntó contra el decreto impulsado por el Ejecutivo, que dejó sin efecto herramientas de regulación establecidas por la ley de creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). A su entender, esa decisión debilitó la capacidad de negociación de los pequeños productores frente a las grandes industrias.

Un sector atomizado frente a grandes empresas

De acuerdo con los datos aportados por Sand, en la actividad participan alrededor de 13.000 pequeños productores y unas 15.000 familias dedicadas a la cosecha artesanal. En contrapartida, señaló que dos grandes compañías concentran más del 50% del mercado.

El dirigente describió esta estructura como un “mercado oligopsónico”, donde pocos compradores fijan condiciones frente a numerosos vendedores. En ese escenario, consideró inviable que un productor individual pueda negociar precios en igualdad de condiciones.

Uno de los puntos centrales de la denuncia fue la caída en el valor pagado por la hoja verde durante el primer año de la actual gestión nacional.

Según detalló, el precio habría comenzado en 300 pesos por kilo y finalizado en 150. Sand estimó que la diferencia de 200 pesos por kilo, multiplicada por los 1.000 millones de kilos cosechados en ese período, implicó una pérdida potencial de 200.000 millones de pesos para el sector productivo.

El planteo pone el foco en la merma de ingresos que, según el productor, afectó directamente a las economías regionales del noreste argentino, donde la yerba mate es una de las principales actividades.

“Vienen por la tierra y el agua”

Sand también expresó preocupación por un supuesto proceso de concentración de tierras. Indicó que muchas chacras estarían cambiando de manos y alertó sobre el riesgo de pérdida de productores históricos.

En esa línea, vinculó la crisis yerbatera con el interés por recursos estratégicos como el acuífero Guaraní y la selva misionera, al considerar que la transformación del modelo productivo podría tener implicancias ambientales.

El productor cuestionó la posible mecanización intensiva y el uso de “paquetes tecnológicos” en reemplazo del trabajo manual tradicional. Según argumentó, la falta de mano de obra para el control de especies silvestres podría derivar en un mayor uso de insumos químicos.

Advirtió que este cambio podría tener consecuencias en la biodiversidad y en la salud pública, aunque no presentó estudios específicos que respalden esas afirmaciones.


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