Despidos en Fate: “No quiero ser un muerto social”

Más de 900 trabajadores fueron despedidos de la planta de neumáticos Fate en San Fernando. Jorge Ayala, con 32 años de antigüedad en la empresa, expresó su angustia ante la pérdida del empleo y cuestionó tanto a la compañía como al Gobierno por la crisis que atraviesa la industria.

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Despidos masivos en Fate: tensión en San Fernando

La planta de neumáticos Fate, ubicada en el partido bonaerense de San Fernando, atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. La confirmación de más de 900 desvinculaciones generó preocupación entre los empleados y sus familias, que ven afectado su principal ingreso económico.

En la puerta del establecimiento, el clima es de incertidumbre y malestar. Allí se expresó Jorge Ayala, trabajador que ingresó a la fábrica en 1993 y que esperaba finalizar su carrera laboral en la empresa.

32 años de servicio y un futuro incierto

Ayala relató que dedicó más de tres décadas a la producción de neumáticos, atravesando distintos cambios internos y crisis económicas. “Hace 32 años que estoy trabajando, entré en el 93. Es una bronca incontenible”, sostuvo en declaraciones radiales.

El operario, que está próximo a cumplir 55 años, manifestó su preocupación por las posibilidades de reinserción laboral. “¿Dónde voy a volver a trabajar? Pensaba jubilarme acá”, expresó.

En ese contexto, dejó una frase que resume su angustia ante la pérdida del empleo: “No quiero ser un muerto social”. Con esas palabras, describió el impacto que implica quedar fuera del mercado laboral a una edad cercana a la jubilación.


Críticas a la empresa y al contexto económico

Reclamos al holding empresario y al Gobierno

Durante su intervención, Ayala cuestionó la decisión empresarial y apuntó contra el titular del holding propietario de Fate, señalando que no comprende cómo una firma de esa magnitud argumenta dificultades para sostener los puestos de trabajo.

Además, vinculó la situación con el escenario económico nacional y habló de un “industricidio”, en referencia a la crisis que atraviesa el sector productivo. En ese sentido, pidió que empresarios y autoridades encuentren soluciones sin que el costo recaiga exclusivamente sobre los trabajadores.

“Sin trabajo no somos nada”, concluyó el obrero, al advertir sobre las consecuencias sociales que pueden derivarse de la pérdida masiva de empleos industriales.

El caso de Fate se suma a otras dificultades que atraviesa la industria nacional en un contexto de caída del consumo y apertura de importaciones. La pérdida de más de 900 empleos no solo afecta a los trabajadores directos, sino también a sus familias y a la economía local.

Mientras continúan las negociaciones y reclamos, el testimonio de Jorge Ayala refleja la dimensión humana detrás de los números: la incertidumbre, el temor a quedar excluido del sistema laboral y la necesidad urgente de respuestas.


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