Ocho coordinadores y dos docentes de escuelas generativas rurales recibieron telegramas de despido por parte del Gobierno de San Luis, pese a que sus contratos fueron renovados en enero para todo el año.
Los trabajadores vinculan la medida con la protesta que se realizó el 18 de febrero en Terrazas del Portezuelo, donde reclamaron por el pago de viáticos de movilidad necesarios para desempeñar su tarea en zonas rurales.
“El trabajo rural es otro mundo”
La coordinadora despedida Sandra Aranda describió el rol que cumplen los equipos en las escuelas rurales y remarcó que la tarea excede lo pedagógico.
“En el trabajo rural nosotros somos mamás, psicólogas. Hemos llevado chicos al médico, a rehabilitación, ayudado a padres que no saben leer ni escribir. Hemos cocinado, limpiado y pasado frío”, expresó.
Aranda sostuvo que la ruralidad exige un compromiso distinto al de las escuelas urbanas: “La ruralidad es otro mundo. Se tiene que sentir en el corazón, en el alma. Es profesionalismo, pasión y mucho cariño”.
Una “escuela ambulante”
La coordinadora explicó que el trabajo en los circuitos generativos rurales implica una responsabilidad integral sobre varias instituciones.
“Nosotros somos una escuela ambulante. Cumplimos el rol de director, secretario, preceptor y profesor. Controlamos lo pedagógico y lo administrativo”, detalló.
Cada coordinador supervisa circuitos de hasta cinco escuelas, distribuidas en distintas zonas rurales.
En su caso, Aranda trabajaba en parajes como San José de los Chañares, Juan W. Gez, Daniel Donovan, Eleodoro Lobos y El Apetra.
Jornadas de trabajo desde la madrugada
La docente describió jornadas extensas y el contacto permanente con familias y estudiantes.
“Arrancaba a las cinco de la mañana porque los padres me avisaban cómo estaban los caminos para saber si se podía salir. Terminaba a las once o doce de la noche”, relató.
También recordó que muchos docentes rurales utilizan recursos propios para sostener las escuelas.
“Compramos útiles, insumos, pintamos, arreglamos las escuelas. Incluso hemos comprado ropa y zapatillas para los chicos”, contó.
El conflicto por los viáticos
El reclamo docente surgió luego de que el Gobierno provincial dejara de pagar el viático de movilidad, un recurso clave para trasladarse por caminos rurales.
Aranda indicó que en diciembre consultaron a las autoridades educativas sobre la continuidad del beneficio.
“Nos dijeron que el viático se iba a mantener. En enero no lo depositaron y tampoco avisaron nada”, sentenció.
La situación derivó en el reclamo frente a Terrazas del Portezuelo.
Despidos tras la protesta
Este lunes, los trabajadores recibieron telegramas de despido, pese a que sus contratos habían sido renovados en enero.
“Si nos hubieran querido despedir porque somos malos trabajadores, no nos habrían renovado el contrato”, lamentó Aranda.
Los docentes indicaron que el telegrama menciona un acta administrativa a la que todavía no pudieron acceder.
Incertidumbre laboral
Para Aranda, la decisión del Gobierno representa un golpe duro para los trabajadores.
“Imagínate lo que es perder el trabajo en la situación que vivimos a nivel nacional y provincial”, sostuvo.
La docente tiene dos hijas y afirmó que dedicó gran parte de su vida a la educación rural.


