Tras semanas de relativa estabilidad, el dólar comenzó a subir con fuerza en julio. La suba podría continuar en agosto, pese al ingreso de fondos del FMI. Consultoras y economistas advierten que errores del equipo económico y factores estructurales serían claves en la evolución del tipo de cambio.
Después de dos meses y medio de tranquilidad, el mercado cambiario volvió a encender las alarmas. Durante la última semana de julio, el dólar experimentó una suba significativa que, según analistas, podría extenderse a lo largo de agosto. A pesar del reciente desembolso de USD 2.000 millones por parte del Fondo Monetario Internacional, la presión sobre el tipo de cambio no cede.
Por qué subió el dólar en julio
La consultora Vectorial identificó causas estacionales que influyeron en la reciente suba:
- Fin de la cosecha gruesa, lo que reduce el ingreso de divisas.
- Mayor demanda de dólares por turismo durante las vacaciones de invierno.
- Aumento en la importación de gas.
- Clima electoral que desalienta inversiones de corto plazo.
Pero también existen factores de fondo que no desaparecerán en agosto. Entre ellos se destacan:
- Falta de inversión extranjera directa.
- Exportaciones de hidrocarburos limitadas por los bajos precios internacionales.
- Alto nivel de importaciones gracias a un tipo de cambio atrasado.
La consultora Epyca sumó que estas variables estructurales se combinan con decisiones de política económica que han afectado la credibilidad del equipo de Javier Milei.
Medidas mal ejecutadas que agravaron la incertidumbre
Varios economistas señalan que los errores de gestión también jugaron un papel en la tensión del mercado. Vectorial, por ejemplo, criticó la eliminación abrupta de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), que liberó 10 billones de pesos y obligó al Tesoro a realizar licitaciones con tasas elevadas, complicando el equilibrio fiscal.
Otro error señalado fue la intervención del Banco Central en el mercado de futuros, que generó un dólar artificialmente barato. Esta estrategia incentivó compras especulativas y obligó al BCRA a seguir interviniendo para evitar que se materialicen, lo que profundiza la desconfianza sobre la sostenibilidad del modelo económico.
Para consultoras como Outlier y Epyca, el principal interrogante ahora es si el Gobierno podrá recuperar la credibilidad perdida. Si bien algunos economistas consideran que el tipo de cambio real actual es sostenible, otros sostienen que las señales contradictorias emitidas por el equipo económico generan dudas que impactan en la confianza del mercado.
La falta de acumulación de reservas, reconocida incluso por el FMI, y el mal manejo de instrumentos monetarios, podrían complicar aún más la situación en los próximos meses.
Banda cambiaria, vencimientos clave y FMI
Actualmente, el dólar se encuentra apenas un 6% por debajo del límite superior de la banda cambiaria, fijado en $1.456 para agosto. Alcanzar ese techo obligaría al Banco Central a intervenir. Sin embargo, el acuerdo con el FMI y la llegada de los USD 2.000 millones aún no generaron una reacción contundente del mercado: tras el anuncio, el dólar bajó solo 0,8%, frente a una suba previa diez veces mayor.
Por otro lado, la prueba de fuego será el nivel de renovación de las letras del Tesoro, que enfrentan un vencimiento récord de $36 billones en agosto. El modo en que el Gobierno maneje esa situación será determinante para el rumbo cambiario.


