Desde el 1° de julio vuelven las retenciones plenas a la soja y el maíz, lo que podría reducir la oferta de divisas del agro y generar presión sobre el dólar. Especialistas analizan cómo impactará esta medida en el tipo de cambio oficial y paralelo.
El Gobierno confirmó que, a partir del lunes 1° de julio, volverán a regir las alícuotas plenas de derechos de exportación para cultivos clave como la soja y el maíz. Esto implicará una suba de la retención de la soja del 26% al 33%, mientras que el maíz y el sorgo pasarán del 9,5% al 12%, y el girasol del 5,5% al 7%.
En contraste, se extendió hasta marzo de 2026 la reducción para el trigo y la cebada, que tributarán un 9,5%. Estas medidas tienen impacto directo en la oferta de divisas provenientes del campo, un factor crucial en la dinámica del mercado cambiario argentino.
Durante junio, el dólar mayorista apenas subió $1 y cerró a $1.189, marcando su menor incremento desde septiembre de 2023. Por su parte, el dólar blue avanzó $35 y alcanzó los $1.215 para la venta, rompiendo una racha de estabilidad desde marzo.
Según el economista Federico Glustein, el regreso de las retenciones plenas y el contexto preelectoral generarán presión sobre los tipos de cambio. “Es probable que el dólar se desplace hacia la parte superior de la banda cambiaria”, explicó.
A pesar de esto, algunos analistas, como Gustavo Ber, prevén que las liquidaciones del agro se mantendrán estables al menos hasta mediados de julio, lo que podría evitar saltos bruscos en el mercado.
En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la compra de USD 200 millones por parte del Tesoro Nacional con fondos del superávit fiscal. Esta operación, sumada al aporte del último Bonte por USD 500 millones, permitió que las reservas brutas del Banco Central llegaran a USD 41.453 millones.
Estas medidas coinciden con la presencia de una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Argentina, encargada de la primera revisión del nuevo acuerdo. Aunque el Gobierno ha cumplido con las metas fiscales, aún no alcanza los objetivos vinculados a las reservas internacionales.
Según Glustein, el dólar oficial podría ubicarse en torno a los $1.230, en línea con las estimaciones del mercado de futuros. Esta previsión considera el esquema de bandas y la dinámica nominal de la economía.
El paralelo, en tanto, seguiría de cerca la evolución del oficial, aunque su comportamiento dependerá de la continuidad de las liquidaciones del agro y de la demanda de cobertura en el marco del calendario electoral.


