Según un informe de Industriales Pymes Argentinos (IPA), la economía argentina mostró señales de crecimiento en marzo de 2025, pero sin traducirse en generación de empleo, aumento del consumo o expansión industrial. El reporte revela un escenario de estabilidad macroeconómica aparente, con fuertes desequilibrios sociales y productivos.
El estudio “Balances y Perspectivas para la Toma de Decisiones Estratégicas” publicado por Industriales Pymes Argentinos (IPA) revela que, pese al crecimiento interanual del 5,6% registrado en marzo, la recuperación sigue siendo frágil y desigual. El dato mensual muestra una caída del 1,8%, lo que genera dudas sobre la solidez del repunte económico.
A pesar de la salida técnica de la recesión, desde IPA advierten que el rebote es superficial: la mejora está motorizada por sectores como el agro, el petróleo y la intermediación financiera, mientras que el consumo, la industria y el empleo permanecen en crisis.
Inflación en baja y reservas en alza, pero con desequilibrios
El contexto macroeconómico muestra algunos signos positivos: superávit fiscal, cumplimiento de metas con el FMI, desaceleración de la inflación y estabilidad cambiaria. Sin embargo, IPA advierte que esta estabilidad esconde tensiones profundas. La inflación continúa siendo alta, los salarios reales siguen deprimidos y el consumo interno no reacciona.
En este marco, el crecimiento de reservas internacionales se debe más a endeudamiento que a exportaciones genuinas, lo cual refuerza la percepción de un equilibrio económico transitorio.
Caída en el trabajo registrado y uso industrial por debajo del 60%
Uno de los datos más alarmantes del informe es la pérdida de casi 75.000 empleos registrados en marzo, principalmente en la construcción y la industria. La tasa de desempleo roza el 8%, con cifras aún más elevadas en el conurbano bonaerense y regiones del interior.
Además, la industria apenas utilizó el 56,6% de su capacidad instalada, lo que refleja la parálisis productiva. Mientras tanto, muchas PyMEs continúan achicándose o directamente cerrando, sin señales claras de reactivación en el corto plazo.
En abril, las ventas en supermercados crecieron un 8,9% interanual, pero el dato parte de una base históricamente baja. El consumo mayorista continúa en retroceso, lo que muestra que la recuperación no es homogénea. El ingreso real no mejora, y la baja de inflación no alcanza para estimular la demanda interna.


