El pluriempleo se consolidó como una de las principales estrategias de supervivencia económica en Argentina durante 2025. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, elaborados por la Fundación Encuentro, el 12,2% de las personas ocupadas tiene más de un empleo, lo que representa a 1,6 millones de trabajadores en todo el país. El fenómeno, que se intensificó en los últimos años, responde a la dificultad creciente de sostener ingresos con un solo trabajo.
Un fenómeno en crecimiento sostenido
El aumento del pluriempleo no es reciente ni responde únicamente a la coyuntura actual. En 2016, el porcentaje de trabajadores con más de un empleo era del 8,8%, mientras que tras la pandemia comenzó una aceleración sostenida. Aunque en 2020 hubo una caída transitoria, la recuperación económica posterior impulsó el indicador a niveles récord.
En 2024 se alcanzó un pico del 12,4%, y en 2025 la cifra se mantuvo en valores similares, consolidando una tendencia que dejó de ser marginal para convertirse en estructural dentro del mercado laboral argentino.
Quiénes recurren al pluriempleo
El fenómeno se concentra principalmente en personas en edad laboral activa. Casi el 90% de quienes tienen más de un empleo tienen entre 30 y 65 años, una etapa marcada por mayores responsabilidades económicas.
El 63% son jefes o jefas de hogar, lo que evidencia que no se trata de ingresos complementarios, sino de la principal fuente de sustento familiar. Además, el 23,4% corresponde a parejas y el 13,4% a otros integrantes del hogar.
Entre los jóvenes de 14 a 29 años, el pluriempleo alcanza el 7,3%, mientras que en el grupo de 30 a 44 años asciende al 13,4% y llega al 14,6% entre quienes tienen entre 45 y 65 años.
Brecha de género y sobrecarga laboral
Las mujeres lideran el pluriempleo en Argentina. Representan el 56,6% del total de personas con múltiples trabajos y tienen una mayor propensión a combinar empleos: el 15,5% de las mujeres ocupadas está en esta situación frente al 9,5% de los varones.
Esta diferencia se vincula a su inserción en sectores con menores ingresos, mayor informalidad y a la carga de tareas de cuidado no remuneradas. El resultado es una sobrecarga que combina jornadas laborales extensas con responsabilidades domésticas.
Tipos de empleo y nivel de informalidad
En la mayoría de los casos, el pluriempleo implica dos trabajos: el 83% de las personas en esta condición tiene exactamente dos empleos. Sin embargo, un 10% posee tres trabajos y un porcentaje menor llega a cuatro o más.
Un dato relevante es el alto nivel de informalidad: el 35,2% de quienes tienen más de un empleo no realiza aportes jubilatorios. Esto refleja que el segundo empleo suele ser precario o no registrado.
Las principales actividades donde se concentra el pluriempleo incluyen el trabajo en casas particulares, tareas administrativas, comercio, ventas y profesiones vinculadas a salud y educación.
Más horas, no mejores ingresos
Si bien quienes tienen más de un empleo perciben ingresos mayores en términos nominales, la diferencia no implica una mejora en la calidad laboral. El ingreso promedio de los pluriempleados es apenas un 13% superior al de quienes tienen un solo trabajo.
Este incremento se explica por la acumulación de horas laborales y no por mejores condiciones salariales. En muchos casos, el segundo empleo funciona como un complemento insuficiente que apenas permite sostener el nivel de vida.
El fenómeno se presenta tanto en sectores de bajos ingresos, donde responde a una necesidad básica, como en sectores medios y altos, donde se traduce en una intensificación del trabajo.


