El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció una nueva flexibilización del cepo cambiario para empresas, al habilitar el acceso al Mercado Libre de Cambios (MLC) sin autorización previa para la precancelación de capital e intereses de deudas en moneda extranjera. La medida apunta a facilitar la regularización de pasivos y promover el ingreso de divisas.
Cambios en el régimen cambiario
La decisión quedó formalizada a través de la Comunicación “A” 8390, que introduce modificaciones puntuales a las normas de “Exterior y Cambios”.
El eje central está puesto en el punto 3.6.4, que redefine las condiciones para acceder al MLC antes del vencimiento de títulos de deuda con registro público en el país y de obligaciones en moneda extranjera entre residentes.
Hasta ahora, este acceso requería una autorización previa del BCRA, salvo excepciones acotadas vinculadas a canjes, refinanciaciones o esquemas ya aprobados.
Qué habilita la nueva normativa
Acceso anticipado al MLC
Con la nueva comunicación, el Banco Central amplía las posibilidades de acceso anticipado al mercado cambiario en situaciones específicas.
Entre los principales cambios se destacan:
- Habilitación del acceso al MLC sin aval previo del BCRA para precancelar capital e intereses, siempre que existan requisitos objetivos de refinanciación o reestructuración ya validados.
- Mayor flexibilidad para deudas comerciales o financieras anteriores a 2025, renegociadas con acreedores externos y con impacto positivo en el balance de pagos.
- Mantenimiento de la restricción general para deudas entre residentes contraídas después de septiembre de 2019, aunque con más excepciones en casos de canjes o extensiones de plazos con ingreso neto de divisas.
Objetivos oficiales y reacción del mercado
Desde el Banco Central explicaron que la medida forma parte de la hoja de ruta 2026, condicionada al sostenimiento de la acumulación de reservas y al regreso del Tesoro a los mercados internacionales.
En el sector financiero, la decisión fue interpretada como un avance hacia una salida gradual de los controles cambiarios, con expectativa de nuevas flexibilizaciones si se mantiene la estabilidad macroeconómica.


