El consumo en Argentina atraviesa una fase crítica: caen las ventas en supermercados y mayoristas, aumenta el uso de tarjetas de crédito para gastos básicos y se dispara la morosidad. Los datos surgen de informes oficiales y privados difundidos durante 2025, en un contexto de salarios estancados, inflación aún elevada y fuerte ajuste del gasto público, que impacta de lleno en los hogares y el mercado interno.
Consumo bajo presión en un escenario de estancamiento
La economía real continúa sin reaccionar. A pesar de la desaceleración inflacionaria registrada en parte de 2025, el consumo masivo no muestra señales de recuperación. Por el contrario, el uso del crédito se volvió una herramienta central para sostener compras esenciales.
Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), el 44,6% de las compras en supermercados se paga con tarjeta de crédito, un máximo histórico. Este fenómeno, lejos de reflejar dinamismo, evidencia las dificultades de las familias para llegar a fin de mes luego de afrontar gastos fijos como servicios, transporte y alquiler.
Ventas en caída en casi todo el país
Los números oficiales del Indec confirman el deterioro. En noviembre de 2025, las ventas en supermercados cayeron 2,8% interanual en términos reales y retrocedieron 3,8% respecto de octubre, el peor registro mensual desde diciembre de 2023.
Entre enero y noviembre de 2025, el consumo en supermercados se redujo 10,2% real a nivel nacional frente al mismo período de 2023. Solo Neuquén mostró un leve crecimiento, mientras que en las otras 23 provincias las ventas retrocedieron.
En los autoservicios mayoristas, la situación es aún más grave: 8,3% de caída interanual en noviembre y una baja acumulada cercana al 7,7% en los primeros once meses del año.
Endeudamiento y pérdida de ahorros
El ajuste cotidiano empuja a las familias a recurrir a estrategias de supervivencia financiera. De acuerdo con el relevamiento del IAG, el 48% de los hogares tuvo que complementar ingresos para cubrir gastos básicos.
Principales estrategias de los hogares
- 35,3% utilizó ahorros para sostener el consumo.
- 9,4% vendió bienes personales.
- 25% se endeudó, ya sea con entidades financieras o con personas cercanas.
En la clase media, el impacto es más fuerte: 4 de cada 10 hogares usaron ahorros y 18% tomó créditos bancarios, afectados por subas en tarifas y paritarias que no logran acompañar el costo de vida.
Aumenta la morosidad y se encienden alarmas
El recurso al crédito tiene un límite. Los últimos datos del Banco Central muestran que la morosidad en créditos personales superó el 10%, el nivel más alto desde 2010. En tarjetas de crédito, el incumplimiento alcanza al 7,7% de los usuarios, superando registros de crisis anteriores.
El endeudamiento para cubrir gastos corrientes creció con fuerza entre los hogares de ingresos medios, con subas de hasta 66,9% frente a 2023, lo que expone la fragilidad financiera del sector.
Salarios rezagados y empleo en retroceso
Mientras los precios continúan ajustándose, los ingresos no logran recuperar poder adquisitivo. En noviembre de 2025, los salarios aumentaron 1,8% mensual, por debajo de una inflación del 2,5%.
A esto se suma el impacto del mercado laboral: en dos años de gestión se perdieron más de 295.000 puestos de trabajo, entre empleo privado registrado, público y particular. La Unión Industrial Argentina advirtió además una caída del 3,5% interanual en la actividad industrial en diciembre, con niveles productivos 9% inferiores a los de 2022.
Conclusión
El cuadro económico muestra una brecha creciente entre la estabilidad nominal y la realidad cotidiana de los hogares. Con consumo en retroceso, salarios que no alcanzan y endeudamiento en alza, la recuperación no llega a las góndolas ni a los bolsillos. Los indicadores advierten que, sin mejoras en ingresos y empleo, el mercado interno seguirá bajo presión y la crisis social continuará profundizándose.


