El riesgo país trepó a 901 puntos en la previa de las elecciones en la provincia de Buenos Aires. El alza fue de 7% respecto de los 829 del viernes pasado y acumula un incremento del 61% desde enero, cuando se ubicaba en 569. El salto refleja la incertidumbre política y económica en un escenario marcado por tensiones cambiarias, el apretón monetario del Banco Central y nuevos episodios de corrupción que alimentaron la volatilidad.
Mercado financiero en tensión
En la Bolsa porteña, el S&P Merval cerró la semana con una ganancia acumulada de 2,2%, tras jornadas de fuertes oscilaciones. Entre las acciones líderes se destacaron Transportadora de Gas del Sur y Central Puerto, mientras que los bancos mostraron retrocesos. En Wall Street, los ADRs de empresas argentinas subieron hasta 2,6%, con Edenor y Pampa Energía entre los papeles más favorecidos.
Los bonos en dólares mostraron una leve recuperación luego de varias ruedas negativas. Los Globales avanzaron cerca del 1%, aunque sin revertir la tendencia bajista que golpea a la deuda desde comienzos de año. El mercado de bonos en pesos siguió presionado por el retiro de liquidez dispuesto por el Banco Central, que restringió el margen de acción de los bancos para contener la demanda de divisas.
El dólar, eje de campaña
En el frente cambiario, el dólar oficial que se vende en el Banco Nación subió 0,3% y cerró en $1.380. A pesar de las intervenciones oficiales, la cotización minorista continuó bajo presión. En el segmento paralelo, el blue también avanzó 0,3% y alcanzó los $1.370. Los dólares financieros se movieron con relativa calma, aunque los contratos de futuros reflejan expectativas de nuevas correcciones hacia fin de año.
El desempeño del dólar se convirtió en el eje central de la campaña económica. Bancos de inversión y consultoras recalibraron sus proyecciones y ya estiman un tipo de cambio de más de $1.600 para diciembre. La incógnita es si el gobierno mantendrá la estrategia de intervenciones diarias o si optará por un deslizamiento más acelerado.
Los analistas advierten que la autoridad monetaria utilizó un volumen considerable de reservas en los últimos meses para moderar la suba. El interrogante pasa por lo que ocurrirá después de las elecciones: si seguirá el mismo esquema o si se impondrán nuevas medidas de control cambiario. Entre los operadores circula incluso la posibilidad de un cisne negro que acelere la inestabilidad financiera.
Política, riesgo país y mercados
Las declaraciones del presidente Javier Milei sobre un “empate técnico” en Buenos Aires despertaron el interés de los inversores internacionales, que leyeron esa hipótesis como una posible reconfiguración del mapa político. Esa expectativa dio aire a los activos argentinos en Nueva York, aunque la tendencia de fondo sigue marcada por la desconfianza.
Con la mirada puesta en el lunes posterior a los comicios, el mercado se prepara para una semana de alta tensión. El riesgo país en 901 puntos funciona como termómetro de la fragilidad de la deuda y de la percepción negativa sobre la capacidad de pago de la Argentina. Los movimientos del dólar y de los bonos confirman que los inversores descuentan que la economía seguirá condicionada por las intervenciones oficiales, las restricciones cambiarias y la incertidumbre electoral.
El cierre de la semana expone un hecho central: los datos financieros ya no responden a dinámicas propias, sino al calendario electoral. El riesgo país, los saltos del dólar y la volatilidad de bonos y acciones reflejan un clima de desconfianza acumulado desde principios de año, que ahora alcanza su punto más crítico en la antesala de las elecciones.
Con información de Página 12


