El Gobierno garantiza gas en hogares ante ola de frío

Ante una histórica ola polar, el Gobierno nacional ordenó priorizar el suministro de gas natural a hogares, hospitales y escuelas en todo el país. La medida se toma tras prever una demanda récord y apunta a proteger a los usuarios esenciales del sistema.

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Debido a las bajas temperaturas más intensas de las últimas tres décadas, el Gobierno activó un plan de emergencia para asegurar el suministro de gas natural a los usuarios prioritarios. La resolución afecta directamente a las transportistas y distribuidoras, que deberán aplicar medidas inmediatas para garantizar el abastecimiento en viviendas, centros de salud y establecimientos educativos.

La Secretaría de Energía, el Enargas y las licenciatarias de transporte y distribución, junto a Cammesa y Enarsa, conformaron un Comité de Crisis para coordinar las acciones en todo el país.

En respuesta a la demanda extraordinaria de gas, las distribuidoras que operan en Buenos Aires Norte, Centro Norte, Litoral, Norte, Noroeste, Cuyo y Sur interrumpieron el suministro a contratos en firme con estaciones de GNC e industrias. En otras regiones, se aplicaron restricciones a contratos interrumpibles y reducciones a mínimos técnicos en los contratos firmes.

La medida se adoptó siguiendo protocolos técnicos y buscando evitar un colapso en el sistema, priorizando siempre la provisión a los hogares.

El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) anticipó una demanda prioritaria superior a los 97,3 millones de metros cúbicos por día (Mm³/d), en un total nacional de 156,6 Mm³/d. Esta cifra representa un 25% más que en la misma fecha de 2023, cuando se registraron 80,6 Mm³/d.

  • Grandes industrias y comercios (P3+GU): consumen 27,6 Mm³/d.
  • Estaciones de GNC: utilizan 5,5 Mm³/d.

El sistema se abastece mayormente con producción nacional —sobre todo de Vaca Muerta—, además de importaciones desde Bolivia (2,5 Mm³/d) y el aporte del barco regasificador ubicado en el puerto de Escobar (20 Mm³/d). Aun así, el déficit actual es de 6 Mm³/d.

Esta situación vuelve a evidenciar las debilidades estructurales del sistema energético argentino. La falta de inversiones sostenidas en infraestructura, sumada a políticas tarifarias congeladas por más de dos décadas, impidió el desarrollo de una red capaz de enfrentar picos de consumo como los actuales.

La coyuntura actual exige no solo medidas paliativas, sino también un rediseño profundo del modelo energético nacional.

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