El retiro de Lionel Messi de la Selección argentina, concretado tras el amistoso ante Benín disputado el 6 de octubre en el estadio Monumental, no solo marca el cierre de una etapa deportiva. Su despedida también plantea un interrogante sobre el lugar que ocupará la Argentina en el escenario internacional sin una de sus figuras más reconocidas.
Messi y la imagen de Argentina en el mundo
Durante las últimas dos décadas, Messi se convirtió en uno de los principales símbolos asociados con la Argentina. Su presencia en las principales competencias internacionales y la identificación de millones de personas con la camiseta albiceleste contribuyeron a proyectar una imagen positiva del país.
El fenómeno se observa especialmente en lugares donde la Argentina tiene una fuerte presencia futbolística. Las imágenes de hinchas de países como Bangladesh alentando a la Selección y utilizando camisetas con el número 10 muestran hasta qué punto Messi funcionó como una referencia para acercarse al país.
Especialistas consultados analizaron este fenómeno desde el concepto de “Soft Power”, una herramienta de influencia internacional basada en la capacidad de un país para generar atracción a través de su cultura, sus valores, su gastronomía o sus figuras públicas.
Qué pierde Argentina con la salida de Messi
El analista internacional Juan Negri consideró que Argentina pierde una referencia mundial que permitía asociar al país con una figura reconocida en prácticamente cualquier lugar del planeta.
Según su análisis, la influencia de Messi no necesariamente se traduce en un aumento de inversiones o en decisiones vinculadas al turismo, pero sí tiene un valor simbólico. Sin el futbolista en actividad con la Selección, la Argentina podría perder presencia en la conversación cotidiana de millones de personas.
El sociólogo deportivo Diego Murzi fue todavía más contundente al considerar que Messi fue el principal embajador argentino a nivel global, incluso por fuera del ámbito deportivo.
Para el especialista, su figura reforzó durante años la idea de una Argentina excepcional en el fútbol y permitió proyectar esa imagen hacia el exterior.
De Maradona a Messi: los grandes símbolos argentinos
Messi ocupó durante las últimas décadas un lugar que anteriormente habían tenido otras figuras de enorme reconocimiento internacional.
Diego Maradona, el papa Francisco y la Selección argentina aparecen entre los principales referentes que contribuyeron a construir una imagen del país en el exterior. A ellos se suman elementos culturales como el tango y la gastronomía.
La diferencia está en la continuidad. Messi permaneció durante dos décadas en la escena internacional y logró mantener una imagen vinculada al perfil deportivo, familiar y de bajo perfil que caracterizó gran parte de su carrera.
La nueva etapa de Messi como marca global
La salida de la Selección no significa el final de la exposición internacional de Messi. Por el contrario, su figura podría comenzar a adquirir un perfil cada vez más empresarial.
El futbolista ya avanzó en distintos proyectos vinculados con la propiedad y participación en clubes. Recientemente adquirió el Eldense, de la segunda división española. También es propietario del UE Cornellá, participa en el Inter Miami y creó junto con Luis Suárez el LSM, un club de la tercera división uruguaya.
En Argentina, además, su familia fundó Leones FC de Rosario, que actualmente compite en la Primera C.
Este nuevo escenario abre una contradicción con una de las características históricas del fútbol argentino: la tradición de los clubes como asociaciones civiles frente al modelo de sociedades anónimas deportivas.
¿Messi seguirá beneficiando a la Argentina?
No todos los especialistas coinciden en que la influencia internacional de Messi pueda traducirse directamente en beneficios para el país.
El analista Federico Merke planteó que la marca personal del futbolista puede funcionar de manera independiente de la imagen de Argentina. En otras palabras, una persona puede admirar a Messi sin necesariamente desarrollar una valoración positiva sobre el país.
El analista político Andrés Malamud, en tanto, consideró que la despedida puede incluso ayudar a recomponer parte de la imagen internacional de la Selección después de las críticas que recibió durante el último Mundial.
El desafío después de Messi
La despedida del capitán representa, sobre todo, un cambio simbólico. Argentina pierde a una figura que durante años funcionó como una puerta de entrada al país para millones de personas.
Sin embargo, el impacto concreto sobre inversiones, turismo o decisiones económicas resulta mucho más difícil de medir. La influencia cultural de Messi es evidente, pero convertir ese reconocimiento global en una herramienta efectiva de proyección nacional requiere una estrategia que exceda al fútbol.
Con Messi fuera de la Selección, Argentina deberá encontrar nuevos referentes capaces de ocupar parte de ese espacio internacional. Mientras tanto, el rosarino inicia una nueva etapa en la que su nombre ya no representa solamente a un futbolista, sino a una marca global construida durante más de dos décadas.


