Las empresas europeas están ajustando sus operaciones en China debido a la desaceleración económica del país asiático. Según la Cámara de Comercio de la UE, las inversiones y beneficios se ven afectados por la sobrecapacidad industrial y una creciente competencia, en un contexto de tensiones comerciales con Europa.
China atraviesa un periodo de ralentización económica, profundizado por una prolongada crisis en el sector inmobiliario y una menor demanda interna. Este contexto ha llevado a numerosas empresas europeas a recortar gastos y reconsiderar sus inversiones en el país asiático, según la Encuesta de Confianza Empresarial 2025, publicada por la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China.
“La situación se ha deteriorado en muchos indicadores clave”, expresó la entidad en su informe, reflejando una caída sostenida en la rentabilidad y en la confianza de los inversores extranjeros.
Uno de los principales factores que afectan a las empresas es la sobrecapacidad industrial. El gobierno chino ha incentivado con subsidios sectores estratégicos como el de vehículos eléctricos, lo que ha generado una producción muy por encima de la demanda.
Esta dinámica ha derivado en guerras de precios cada vez más intensas, lo que limita los márgenes de ganancia de las compañías extranjeras. Al mismo tiempo, las empresas chinas buscan nuevos mercados fuera de sus fronteras, intensificando la competencia global.
El incremento de exportaciones chinas, en especial de productos con subsidios estatales, ha encendido las alarmas en Europa. En 2024, la Unión Europea impuso aranceles a vehículos eléctricos chinos, alegando competencia desleal. Jens Eskelund, presidente de la Cámara de la UE en China, señaló que existe una percepción de desequilibrio en los beneficios de la relación comercial bilateral.
Además, la Comisión Europea propuso recientemente una tarifa fija de 2 euros por paquete para envíos directos desde plataformas como Temu y Shein, como parte de una estrategia para fortalecer los controles aduaneros y proteger a los minoristas europeos. Según datos oficiales, unos 4.600 millones de artículos entran cada año al continente bajo este formato.
El estudio reveló que la presión sobre las ganancias ha aumentado y que la confianza empresarial aún no muestra señales de recuperación. Cerca de 500 empresas europeas participaron en la encuesta realizada entre enero y febrero de 2025.
Pese a algunos intentos de Beijing por estimular el consumo interno, los resultados reflejan una necesidad urgente de equilibrio entre oferta y demanda para evitar una fuga mayor de capitales y proyectos de inversión extranjera.


