Un informe del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra-CTA) reveló que en julio una familia tipo necesitó casi cuatro salarios mínimos para cubrir el costo de la Canasta Básica Total (CBT) y evitar caer en la pobreza. El estudio advierte que la situación actual refleja un deterioro más grave que el registrado durante la crisis de 2001.
Salario mínimo vs. Canasta Básica
De acuerdo con los datos del Indec, la CBT para un hogar de cuatro integrantes alcanzó en julio los $1.149.353, mientras que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) se ubicó en $317.800.
Esto significa que el ingreso de un trabajador informal o no registrado —que suele percibir el salario mínimo— no llega a cubrir ni una tercera parte de las necesidades básicas mensuales.
El reporte de Cifra alerta que el poder adquisitivo del SMVM cayó 43,4% desde noviembre de 2019 y 56,7% en relación con noviembre de 2015. Si no hubiese sufrido esa pérdida, hoy debería superar los $740.000.
Un retroceso histórico en los ingresos
El documento señala que la brecha entre el salario mínimo y la línea de pobreza es la más profunda en décadas, incluso peor que en la última etapa de la Convertibilidad.
Actualmente, el SMVM representa menos de una quinta parte del salario promedio del empleo registrado privado, lo que evidencia su menor capacidad para reducir la desigualdad.
Impacto en jubilaciones y en la industria
El análisis de Cifra también advierte un fuerte deterioro en los haberes previsionales. Durante 2024, la jubilación promedio perdió un 10,2% de poder adquisitivo, mientras que la jubilación mínima retrocedió 18,7%, ubicándose en niveles similares a los de 2001.
En paralelo, la actividad industrial se contrajo un 19% entre 2011 y 2024, una caída más acelerada que la registrada en el período 1976-2001, cuando el retroceso fue del 10,3% en 26 años.
Una crisis estructural
Para los investigadores de Cifra, el retroceso no responde solo a factores externos, sino a decisiones de política económica que priorizaron la disciplina fiscal y la apertura comercial por sobre la protección del mercado interno.
De esta manera, la combinación de ajuste previsional, pérdida salarial y desindustrialización configura un escenario complejo que pone en jaque la capacidad de las familias y de la producción nacional para sostenerse en el tiempo.


