Error en clínica de fertilidad: pareja demanda tras el parto

Una pareja presentó una demanda judicial contra una clínica de fertilidad en Florida, Estados Unidos, luego de que la mujer diera a luz a una beba que no tiene vínculo genético con ninguno de los dos. El caso salió a la luz en enero de 2026, cuando el matrimonio denunció una presunta negligencia médica por la mezcla de embriones durante un tratamiento de reproducción asistida.

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Demanda por negligencia en una clínica de fertilidad en Florida

El matrimonio, identificado en la causa como John y Jane Doe, inició acciones legales en el Tribunal de Circuito del Condado de Orange tras confirmar que la bebé nacida —llamada judicialmente Baby Doe— no es biológicamente su hija.

Según la presentación judicial, ambos padres son caucásicos, pero la recién nacida presentaba rasgos físicos incompatibles con los de la pareja, lo que despertó sospechas inmediatas sobre un posible error en el procedimiento médico.


Embriones conservados y un implante fallido

Antecedentes del tratamiento

La pareja había criopreservado embriones en el año 2020 y decidió avanzar con el implante en abril de 2025. El embarazo transcurrió sin complicaciones y culminó con el nacimiento de una bebé sana.

No obstante, tras el parto, los padres comenzaron a dudar de la correcta manipulación del material genético por parte de la clínica de fertilidad.

Confirmación mediante pruebas genéticas

Para despejar cualquier incertidumbre, realizaron estudios de ADN que confirmaron lo peor: la beba no tenía relación genética con ninguno de los dos. Este resultado reforzó la hipótesis de una mezcla de embriones, un error considerado de extrema gravedad en tratamientos de fertilización asistida.

Temor por el destino de otros embriones

En la demanda, el matrimonio expresó su preocupación por la posibilidad de que sus propios embriones hayan sido implantados en otra persona, quien podría estar criando —sin saberlo— a un hijo biológico de ellos.

Este punto es uno de los ejes centrales del reclamo judicial, ya que involucra no solo a esta familia, sino también a terceros potencialmente afectados por la misma negligencia.

El vínculo emocional y el dilema legal

A pesar de no compartir lazos biológicos, la pareja aseguró haber desarrollado un fuerte vínculo emocional con la beba durante el embarazo y manifestó su disposición a cuidarla.

Sin embargo, reconocieron que, desde una perspectiva legal y ética, la niña debería reunirse con sus padres biológicos, siempre que estos estén en condiciones de hacerse cargo de ella.

La Justicia exige explicaciones a la clínica

El abogado de la pareja, John Scarola, envió una notificación formal a la clínica exigiendo colaboración inmediata para identificar a los padres genéticos de la beba y esclarecer qué ocurrió con los embriones originales.

Durante una audiencia reciente, el letrado calificó lo sucedido como “un error horrendo”. La jueza a cargo del caso, Margaret Schreiber, otorgó plazo hasta hoy para que la clínica presente un plan detallado sobre cómo abordará la situación y reparará el daño causado.

Conclusión

El caso vuelve a poner en el centro del debate la seguridad y el control en los tratamientos de reproducción asistida. Más allá del desenlace judicial, la situación plantea interrogantes éticos, legales y emocionales profundos, tanto para las familias involucradas como para el sistema de salud reproductiva en general.

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