Especialistas en energía advierten que la reciente crisis por la escasez de gas en Argentina podría repetirse en las próximas semanas. A pesar de que el Gobierno dio por superado el episodio, señalan una falta de previsión estructural y técnica que deja al sistema expuesto ante nuevas olas de frío.La crisis energética de junio expuso falencias en la planificación
La Secretaría de Energía anunció el viernes pasado que la emergencia por falta de gas había concluido. Durante varios días, el Gobierno restringió el suministro a estaciones de GNC e industrias para priorizar el uso residencial, especialmente en siete provincias afectadas por las bajas temperaturas. En su comunicado oficial, el organismo aclaró que las presiones en los gasoductos se habían normalizado y que ya se restablecieron los contratos firmes de provisión de gas.
En Mar del Plata, una de las zonas más golpeadas por cortes imprevistos en usuarios residenciales, la empresa distribuidora Camuzzi informó que el servicio también fue prácticamente restituido.
Expertos critican la falta de previsión y alertan sobre nuevos riesgos
Pese a la normalización del sistema, especialistas coinciden en que la crisis podría repetirse en los próximos frentes fríos si no se toman medidas urgentes. Martín Bronstein, director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (CEEPyS), apuntó directamente contra el Gobierno de Javier Milei por «falta de previsión y coordinación ante imprevistos».
Bronstein recordó que, aunque la ola polar afectó la demanda, el sistema debería haber estado preparado para responder a estos picos. “Argentina está produciendo gas suficiente, sumado al importado vía GNL, pero el problema fue operativo y de planificación”, indicó.
Qué medidas podrían tomarse
Santiago Urbiztondo, economista especializado en energía de la Fundación FIEL, explicó que lo ocurrido fue una combinación de fallas técnicas y picos de consumo típicos del invierno. «No se debería volver a repetir en usuarios residenciales si se aplican correctamente los protocolos de cortes», afirmó. Sin embargo, advirtió que la escasez podría afectar nuevamente a consumos no prioritarios si no se refuerza la infraestructura.
En ese sentido, Nicolás Taiariol, consultor en energía y regulación, sugirió una serie de acciones preventivas como importar barcos adicionales de GNL, ajustar las centrales térmicas para que operen con combustibles líquidos, coordinar refuerzos con países vecinos y suspender temporalmente exportaciones de gas.
También destacó la necesidad de rediseñar el sistema para almacenar el excedente de gas del verano y disponer de él en invierno. “Las olas de frío son previsibles. Lo que falta es una planificación estructural”, remarcó.
Contrastes entre exportaciones récord y desabastecimiento interno
Lo que más sorprendió a especialistas es que esta situación se dio en un contexto de superávit energético. En 2024, Argentina acumuló un excedente de 5.668 millones de dólares, incluyendo un hito importante: la exportación de gas de Vaca Muerta a Brasil a través de Bolivia, tras la reversión del Gasoducto Norte.
Este contraste entre exportaciones récord y cortes internos generó críticas por la falta de previsión para enfrentar los picos de demanda local.


