Fue a un boliche a festejar el nacimiento de su nieto y patovicas lo mataron a golpes

La alegría por el nacimiento de su nieto se transformó en una escena de muerte en la madrugada de este sábado en San Miguel. Alexis Oscar «Pipa» Rogers, un vecino y técnico escénico de 50 años, fue asesinado tras una violenta pelea con los patovicas del bar Sutton.

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Rogers no estaba solo; lo acompañaban su hijo de 23 años y otro hombre de 46. Habían llegado al local con la intención de celebrar la llegada del nuevo integrante de la familia, un hecho que el propio «Pipa» había festejado horas antes en sus redes sociales. Sin embargo, al llegar a la puerta del boliche en Bella Vista, los custodios les negaron la entrada. Según los registros de las cámaras de seguridad, cuando la víctima se disponía a retirarse, lanzó un comentario que desencadenó la furia de uno de los empleados, quien respondió con una cachetada inicial.

La disputa verbal pasó rápidamente a los golpes y el ensañamiento. En las imágenes que ya están en manos de la Justicia, se observa cómo los encargados de seguridad redujeron a Rogers de forma brutal. La hipótesis principal que maneja la fiscalía es que el hombre falleció por una asfixia mecánica, provocada por la presión física ejercida sobre su cuello durante el forcejeo. «Pipa» colapsó ante la mirada desesperada de su hijo y murió en el acto, antes de que pudiera recibir cualquier tipo de asistencia médica.

La conmoción se extendió rápidamente entre sus colegas y amigos. Rogers era un hombre muy querido en el ambiente del espectáculo, afiliado al Sindicato Argentino de Técnicos Escénicos (SATE) y recientemente graduado del secundario a través del programa FinEs. Sus compañeros lo recordaron como un trabajador incansable y un «tipazo» que siempre estaba dispuesto a dar una mano. «Luchaste por el sueño colectivo como pocos lo hacen», expresaron desde el sindicato.

Sergio Domínguez, amigo cercano de la víctima, manifestó su indignación y dolor por lo sucedido, sugiriendo que la discriminación pudo haber jugado un rol en el desenlace fatal. «Alguien decidió que por la ropa, por la cara o la expresión, ese tipo no merecía el lugar al que quería asistir», sentenció.

Fuente: Cronica


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