Una innovadora campaña científica liderada por el CONICET captó la atención de miles de personas en todo el mundo gracias a las imágenes en vivo de las profundidades del Océano Atlántico, frente a las costas de Mar del Plata. La misión, denominada «Talud Continental IV», busca explorar el cañón submarino de esa región a más de 3.900 metros de profundidad, con el objetivo de relevar especies marinas y evaluar el impacto humano sobre ecosistemas vulnerables.
El protagonista de esta expedición es SuBastian, un robot submarino de alta tecnología operado desde el buque de investigación Falkor (R/V Too) del Schmidt Ocean Institute, que trabaja en conjunto con científicos e instituciones argentinas como el Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN–CONICET), el Centro Nacional Patagónico (CENPAT) y universidades de Ushuaia, Buenos Aires, Córdoba, La Plata y Mar del Plata.
Imágenes en vivo, fauna inédita y humor en redes sociales
Una de las claves del éxito de esta campaña es su estrategia de divulgación científica: las imágenes de SuBastian se transmiten en vivo a través del canal de YouTube del Schmidt Ocean Institute. La audiencia no solo observa criaturas extraordinarias como corales de aguas frías, estrellas de mar, crustáceos y peces abisales, sino que también participa activamente nombrando de forma simpática a los ejemplares: una Benthodytes violeta fue apodada «Batatita», mientras que una estrella marina fue bautizada como «la estrella culona».
Los videos más recientes ya superaron las 100 mil reproducciones, y la interacción en redes sociales sorprendió al equipo a bordo del Falkor.
Avances científicos y advertencias sobre el impacto ambiental
Esta campaña, que se extenderá por 19 días, es la continuación de los proyectos Talud Continental I, II y III, realizados entre 2012 y 2013. Según detallaron desde el MACN, «una década después, este trabajo representa un salto tecnológico y científico sin precedentes».

Además de catalogar especies y estudiar sus vínculos con variables ambientales, los investigadores también detectaron presencia de residuos humanos en las profundidades: bolsas plásticas, microplásticos y artefactos de pesca fueron hallados en zonas sensibles, lo que genera preocupación por los efectos en la biodiversidad marina.
Una vez finalizada la misión, se espera contar con un valioso banco de imágenes y datos que será analizado durante los próximos 10 a 15 años, en lo que constituye uno de los esfuerzos más importantes de investigación oceánica del país.


