Tras un bajo nivel de renovación de deuda esta semana, el Gobierno argentino anunció para el lunes 18 de agosto una licitación extraordinaria del Tesoro. El objetivo es retirar excedentes de pesos del mercado y evitar nuevas presiones sobre el tipo de cambio.
En la última licitación, el Tesoro logró renovar apenas el 61% de los $15 billones que vencían. La cifra dejó en el sistema un volumen de pesos que podría generar inestabilidad cambiaria. Ante este escenario, Federico Furiase, director del Banco Central y asesor del ministro de Economía, Luis Caputo, comunicó que se realizará una nueva colocación de deuda para absorber liquidez de manera inmediata.
El mecanismo consistirá en aumentar encajes remunerados mediante la emisión de nuevos títulos públicos, que podrán suscribirse el mismo lunes, coincidiendo con la liquidación de la licitación previa.
Riesgos de volatilidad en el mercado
El economista Martín Polo advirtió que la reciente modificación en la estrategia de absorción de pesos podría generar mayor volatilidad, ya que no está claro cuánto encaje adicional necesitan los bancos. Según su estimación, cerca de $4 billones se destinarán a encajes, mientras que el resto se canalizará a un nuevo título para evitar presiones bajistas sobre las tasas.
Polo señaló que el temor del mercado es que parte de esos fondos termine en el dólar, recordando que el tipo de cambio en $1.360 ya incomodaba al Gobierno. “Si se bajan las tasas, se incrementa la volatilidad cambiaria, y hoy no hay margen político para tolerarlo”, advirtió.
Tasas altas: freno al dólar pero riesgo para la economía
En la última licitación, los títulos más cortos se colocaron con una tasa efectiva anual del 69,2%, reflejando la decisión oficial de mantener rendimientos elevados para sostener la estabilidad cambiaria.
Si bien esta estrategia ayuda a contener el dólar, también encarece el crédito y enfría la actividad económica. Desde la Secretaría de Finanzas se buscó además limitar la emisión de Lecaps cortas, con la idea de extender plazos y aumentar la liquidez bancaria, lo que en el mediano plazo podría presionar una baja de tasas.


