Los hermanos Erik y Lyle Menéndez, condenados por el asesinato de sus padres en 1989, afrontan esta semana en California una audiencia de libertad condicional que podría definir su futuro tras más de tres décadas en prisión.
El caso que marcó a Estados Unidos
El 20 de agosto de 1989, José y Kitty Menéndez fueron asesinados en su mansión de Beverly Hills. Sus hijos, Erik y Lyle, entonces de 18 y 21 años, fueron declarados culpables en 1996 de homicidio en primer grado y conspiración. La Fiscalía sostuvo que actuaron por interés económico para heredar la fortuna familiar, mientras que la defensa alegó un historial de abuso físico y sexual dentro del hogar.
El juicio, televisado en los años noventa, capturó la atención mundial y sigue siendo uno de los procesos más mediáticos de la justicia estadounidense. Documentales recientes han vuelto a poner el caso en el centro del debate público.
Reformas legales y reapertura del proceso
Hoy, con 54 y 57 años, los Menéndez se benefician de las reformas penales de California, que permiten revisar condenas de delitos graves cometidos antes de los 26 años. En 2023, su defensa solicitó la reevaluación de la sentencia argumentando que no se tuvo en cuenta su juventud ni el contexto familiar.
En mayo de 2025, un juez del condado de Los Ángeles reemplazó la condena de cadena perpetua sin libertad condicional por una pena de 50 años a cadena perpetua. Este cambio abrió el camino para la audiencia que se celebra esta semana ante la Junta de Libertad Condicional.
El equipo legal de los hermanos está integrado por figuras reconocidas como Mark J. Geragos, Alexandra S. Kazarian y Clifford Gardner. Geragos calificó la reducción de la condena como “un gran paso hacia la libertad”.
Durante las últimas audiencias, Erik expresó arrepentimiento: “tuve que dejar de ser egoísta e inmaduro para comprender lo que vivieron mis padres en sus últimos momentos”. Lyle, por su parte, pidió disculpas a sus familiares: “les mentí y los expuse a una humillación pública”.
La prima de ambos, Anamaria Baralt, los defendió señalando: “son hombres muy distintos a los jóvenes que fueron”.
Aunque la Junta de Libertad Condicional podría recomendar la liberación de los Menéndez, la decisión definitiva recaerá en el gobernador de California, Gavin Newsom, quien tiene la facultad de revertir el fallo. El plazo para una resolución final puede extenderse hasta 150 días después de la audiencia.


