El Congreso convirtió en ley el histórico acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, poniendo fin a más de 25 años de negociaciones y abriendo una nueva etapa en la relación birregional. Sobre el filo del cierre del período de sesiones extraordinarias, el Senado le dio sanción definitiva con 69 votos a favor y 3 en contra en una sesión atravesada por fuertes tensiones y una disputa por quién quedaba primero en la carrera de la ratificación.
Los únicos votos negativos fueron del bloque Justicialista: Juliana Di Tullio, Eduardo Wado de Pedro y Cristina López. De este modo, el acuerdo fue aprobado con amplísimas mayorías en ambas cámaras, ya que en Diputados había obtenido 203 votos a favor, 42 en contra y 4 abstenciones.
El tratado, firmado en enero de 2025 tras un cuarto de siglo de negociaciones, crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado de más de 700 millones de personas. El texto prevé la eliminación progresiva de aranceles sobre el 91% de los productos intercambiados entre ambos bloques, con plazos de desgravación de hasta 15 años para los sectores considerados sensibles. Abarca a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay por el lado del Mercosur y a los 27 países de la Unión Europea.
Entre sus puntos centrales se encuentra el acceso preferencial para productos agroindustriales del Mercosur —como carne, azúcar y cítricos— y la apertura para bienes industriales y servicios europeos, entre ellos el sector automotriz, vinos y químicos.
También incorpora disposiciones sobre contratación pública, que permitirán a empresas europeas participar en licitaciones en los países del bloque sudamericano, y capítulos vinculados al desarrollo sostenible, con compromisos en materia ambiental y laboral, especialmente en lo relativo al cambio climático y la deforestación.


