Irán rompe con la ONU y suspende cooperación nuclear

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, firmó una ley que suspende la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en respuesta a los recientes ataques a instalaciones nucleares en su territorio y al conflicto con Israel. La decisión marca un quiebre en la supervisión internacional del programa atómico iraní.

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La medida fue ratificada tras la escalada del conflicto regional

Este miércoles, Irán oficializó su retiro del sistema de monitoreo nuclear de la ONU tras la promulgación de una ley que suspende la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La norma, impulsada por el Parlamento y validada por el Consejo de Guardianes, fue firmada por el presidente Masoud Pezeshkian como respuesta directa a los recientes ataques sobre instalaciones nucleares atribuidos a Estados Unidos e Israel.

La decisión se inscribe en un clima regional tenso, donde los enfrentamientos indirectos entre Irán e Israel se intensifican y la incertidumbre sobre el futuro del programa nuclear iraní vuelve al centro de la escena internacional.

Desde la firma del acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y las potencias del P5+1, el OIEA ha sido el organismo encargado de garantizar que el programa nuclear iraní se mantenga con fines pacíficos. Las inspecciones incluían acceso a instalaciones clave, revisiones técnicas y control sobre el enriquecimiento de uranio.

La ruptura anunciada por Teherán implica un retroceso importante en la transparencia internacional. Hasta el momento, el OIEA, con sede en Viena, no emitió una reacción oficial sobre la decisión del gobierno iraní.

El pacto alcanzado en 2015 imponía estrictas limitaciones sobre el enriquecimiento de uranio iraní —hasta un máximo del 3,67%— y restringía el uso de centrifugadoras avanzadas. A cambio, se levantaban sanciones económicas.

Sin embargo, en 2018, el expresidente estadounidense Donald Trump se retiró unilateralmente del acuerdo, generando una cadena de incumplimientos por parte de Teherán. Hoy, Irán enriquece uranio al 60%, apenas un paso técnico por debajo del umbral necesario para desarrollar armas nucleares (90%).

Irán insiste en que su programa nuclear tiene objetivos exclusivamente civiles, como la generación de energía. No obstante, agencias de inteligencia occidentales y el propio OIEA han advertido sobre un posible programa militar que habría operado hasta 2003.

Pese a que no se ha confirmado una reactivación oficial de esos planes, la acumulación de material enriquecido y la suspensión del monitoreo generan inquietud sobre una eventual carrera armamentista en Medio Oriente.

La nueva ley autoriza al Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán a definir el ritmo de implementación. Esto podría implicar que algunos mecanismos de cooperación con el OIEA se mantengan de forma limitada, al menos en el corto plazo. No obstante, la decisión representa una ruptura formal con los compromisos internacionales asumidos por Irán en los últimos años.

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