El Senado italiano aprobó un decreto impulsado por el gobierno de Giorgia Meloni que restringe el derecho a la ciudadanía para descendientes de italianos nacidos fuera de Italia. La medida, aprobada el 25 de abril de 2024, afecta especialmente a argentinos y otros latinoamericanos, quienes ahora deberán cumplir nuevos requisitos vinculados a la naturalización de sus antepasados.
Con 81 votos a favor y 37 en contra, el Senado de Italia validó este jueves un decreto que modifica el proceso de transmisión de la ciudadanía italiana. La reforma limita la adquisición automática del derecho para quienes nacen en el extranjero y poseen otra nacionalidad. Sin embargo, el decreto excluye del cambio a quienes nacieron antes de su entrada en vigor, publicada el 28 de marzo.
El canciller italiano, Antonio Tajani, destacó que la medida busca «recuperar la dignidad y sentido del derecho a la ciudadanía», vinculándola a un lazo cultural, cívico y auténtico con Italia, no solo burocrático.
Anteriormente, los descendientes de italianos podían solicitar la ciudadanía sin mayores limitaciones, incluso si sus antepasados se naturalizaron en otro país. Ahora, la reforma interpreta de forma estricta el artículo 12 de la Ley 555 de 1912, estableciendo que si un ciudadano italiano adquirió otra nacionalidad antes de que su hijo fuera mayor de edad, este pierde el derecho automático a la ciudadanía italiana.
Esta normativa impacta principalmente a los descendientes en América Latina, donde muchos antepasados se naturalizaron antes de que sus hijos cumplieran 21 años.
Para quienes quieran confirmar su elegibilidad, es crucial obtener documentación sobre la naturalización de su familiar. En Argentina, por ejemplo, esto se puede consultar en la Cámara Nacional Electoral, que ofrece certificados sobre la adquisición de nacionalidad extranjera.
Además de este certificado, revisar registros migratorios y documentos personales como actas de matrimonio o defunción puede ayudar a esclarecer si la línea de descendencia sigue vigente bajo los nuevos parámetros.
Si se determina que el antepasado se naturalizó antes de que el hijo alcanzara la mayoría de edad según la nueva norma, la solicitud de ciudadanía puede ser rechazada, y los interesados deberán considerar otras vías migratorias para residir en Italia o en la Unión Europea.


