Este lunes comenzó en Brasil un juicio histórico contra Jair Bolsonaro. El expresidente y siete exfuncionarios están acusados de planear un golpe de Estado tras la asunción de Lula da Silva. La causa podría condenarlo a hasta 40 años de prisión.
El Supremo Tribunal Federal de Brasil inició este lunes el juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro, acusado de intentar derrocar al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en enero de 2023. Junto a él serán juzgados siete excolaboradores de alto rango por delitos que incluyen intento de golpe de Estado, asociación criminal y atentado contra el Estado democrático de derecho.
El proceso judicial contempla una serie de audiencias que se extenderán hasta el 2 de junio, donde se presentarán 82 testigos. La sentencia se espera para los meses de septiembre u octubre.
El eje de la acusación se centra en los hechos del 8 de enero de 2023, cuando miles de simpatizantes de Bolsonaro asaltaron las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia, apenas una semana después de que Lula asumiera la presidencia. En ese momento, Bolsonaro se encontraba en Estados Unidos.
La Fiscalía sostiene que los acusados fueron autores intelectuales de ese ataque y planeaban instaurar un régimen de excepción. La prueba más contundente es un borrador de decreto que proponía declarar el estado de sitio. Además, el teniente coronel Mauro Cid, exayudante de campo de Bolsonaro, estaría colaborando con la Justicia a cambio de una posible reducción de pena.
Entre los testigos clave están los excomandantes del Ejército y de la Fuerza Aérea, quienes reconocieron haber sido convocados por Bolsonaro para adherir a un supuesto plan golpista. Incluso, un informe de la Policía Federal mencionó un presunto intento de asesinato por envenenamiento del presidente Lula.
Además del expresidente, están imputados:
- Mauro Cid, teniente coronel y exayudante de campo
- Almir Garnier Santos, excomandante de la Marina
- Alexandre Ramagem, exdirector de inteligencia y actual diputado
- Anderson Torres, exministro de Justicia
- Augusto Heleno Ribeiro, exjefe de Seguridad Institucional
- Paulo Sergio Nogueira, exministro de Defensa
- Walter Braga Netto, exministro de la Presidencia
Todos enfrentan acusaciones por al menos cinco delitos graves y podrían recibir penas de hasta 40 años de prisión. En marzo, la Corte Suprema ya había determinado por unanimidad que existían elementos suficientes para avanzar en el juicio.
Con 70 años y recientemente recuperado de una delicada cirugía intestinal, Bolsonaro se encuentra políticamente inhabilitado hasta 2030 por desinformar sobre el sistema electoral. Sin embargo, conserva una base de apoyo sólida, lo que lo convierte en una figura clave del espectro conservador brasileño.
Expertos coinciden en que este proceso podría marcar un antes y un después. “El juicio no solo definirá su futuro personal, sino el de toda la derecha”, afirmó Denilde Holzhacker, politóloga brasileña. De ser condenado, se reduciría drásticamente su influencia, dejando el liderazgo del espacio en disputa.
Entre los posibles herederos del bolsonarismo se mencionan a su hijo Eduardo Bolsonaro, actualmente fuera del país, y al gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas. El desenlace de este caso podría reorganizar completamente el tablero político de cara a las elecciones presidenciales de 2026.


